Cómplices de los malos

Juan Alberto Vich Álvarez
Escritor, químico y filósofo

Fecha de publicación: 03/04/20

Seré de los pocos que quedan sin Netflix… Me habré quedado obsoleto, analógico o qué sé yo. De cualquier modo, hoy se ha estrenado la cuarta temporada —que es la segunda parte de la segunda— de la Casa de Papel. Una serie made in Spain con más seguidores que suscriptores tiene la plataforma.

A todos cautivó ese grupo de tarados que, siguiendo la estela de V de Vendetta y ese halo de denuncia social, entran en la fábrica de billetes a dar el palo más gordo de la historia. Animamos y sentimos la euforia para que lo consiguieran… Es lo fantástico del cine y de las artes, que permite empatizar con los bandidos y sentir el cosquilleo del morbo con los asesinatos y los tiros. Es la catarsis a la que aludía Aristóteles, el disfrute de la barbarie gracias a la seguridad de la butaca.

Sus caretas y monos rojos se han vuelto hoy “imagen de resistencia” —cogido con mil y un pinzas—, como ya hizo la máscara de Guy Fawkes (tan extendida entre los frikis). Pero la huella de Portman no se reduce a la opera prima de McTeigue; volveremos a ver a Silene Oliveira en acción, una Mathilda —de Léon, el profesional— crecidita y adorada por los instintos adolescentes, conservando el flequillo y los colgantes ceñidos. Junto a Tokio, y dirigidos por el Profesor y Lisboa, los restantes: el sosito de Río; la espectacular Nairobi (calco de su padre, Antonio Flores); el mal-reído Denver y su pareja, la reconvertida secretaria, Estocolmo; Berlín, lo mejor de la serie;… y los nuevos: Bogotá, Palermo, Marsella y su rata,… En fin, un buen grupo de perfiles e historias entrecruzadas, con un mayor protagonismo de feedbacks que en las primeras dos temporadas.

De cualquier modo, con más o menos descontento, con o sin cuenta de Netflix, allá acudiremos atraídos por la flauta de Hamelín… Unos para ver el culo de Tokio, otros para seguir la trama,… cualquier motivo es bueno en confinamiento. No es de una calidad pasmosa, como hay otras, pero sí agradable de ver cuando el hambre de palomitas aprieta.

Se ha estrenado hoy a las 09:00 horas, alguno habrá que la esté terminando… No tengo claro si la veré o no, pero si decido verla me haré Netflix; porque aunque me joda, más me jode la gente que no paga por la cultura.