KADDISH

—Homenaje a Allen Ginsberg—

Iñaki Vázquez Larrea
Doctor en Antropología

Fecha de publicación: 14/11/20

Allen Ginsberg (1926-1997) fue una de las figures más emblemáticas de la cultura alternativa norteamericana. Fue el alma de la Generación Beat, reuniendo a su alrededor a Jack Kerouac, Neal Cassady y W. S. Burroughs, luchó sin descanso por la redacción y publicación de sus obras. Fue después figura prominente de la llamada Revolución de las flores y el hippismo de los años sesenta, peleó contra la guerra y el racismo, difundió el rock, la alteración química y mística de los estados de conciencia como elementos culturales y se situó siempre en primera línea social y literaria, promoviendo las ideas libertarias y las nociones de espiritualidad y autenticidad.

El Kaddish es una plegaría del judaísmo que se reza en público y una de cuyas variantes es la oración para los difuntos. Allen Ginsberg dedica el suyo a la muerte de su madre, Naomi, una mujer cuya vida estuvo marcada por los problemas mentales.

Kaddish es un extenso poema de tono narrativo, construido con esos versículos de vertiginosa cadencia whitmatiana ya utilizados en Aullido, con un ritmo sincopado en el que se entremezclan las imágenes urbanas el dolor de la pérdida y los recuerdos:

En su poema Muerte a la oreja de Van Gogh (1958), Ginsberg nos recuerda lo siguiente:

Escritores del cielo mentirosos en el rostro de la Divinidad- carniceros de sombreros y zapatos con colmillos, ¡todos propietarios! ¡Propietarios! Obsesionados con la propiedad y la Identidad desaparecida!

¡y sus largas editoriales en el cerco del negro que grita atacado por hormigas que se escurren de la primera plana!

¡Maquinaria de un sueño eléctrico en masa! ¡Una puta de Babilonia creadora de guerras vociferando sobre Capitolios y Academias!

¡Dinero! ¡Dinero! ¡Dinero! ¡el gritón demente celestial dinero de la ilusión! ¡Dinero hecho con nada, hambruna, suicidio! ¡El dinero del fracaso! ¡El dinero de la muerte!

¡El dinero contra la Eternidad! ¡y los sólidos molinos de la eternidad emiten con dificultad el gran papel de la Ilusión!