Flannery O’Connor

Iñaki Vázquez Larrea
Doctor en Antropología

Fecha de publicación: 20/12/20

Flannery O´Connor nació en Savannah, Georgia, en 1925, hija única de una acomodada familia sureña de ascendencia irlandesa. La futura escritora siguió estudios universitarios en el Georgia State College for Women y en 1945 se licenció en ciencias sociales. Aunque su primer relato vio la luz en 1952, la revelación literaria de Flannery O´Connor se produjo en 1952 con la aparición de su novela Sangre Sabia. La publicación de su magnífico libro de relatos A Good Man is Hard to Find (1955) y de su segunda novela, The Violent Bear It Away (1960), cimentaron su prestigio como una de las narradoras norteamericana más vigorosas y originales de su generación.

La literatura de Flannery O´Connor hunde sus raíces en la literatura grotesca norteamericana del siglo XIX. Una literatura que venía de la frontera, llena de personajes disparatados cuya comicidad no surgía de un defecto, sino de un exceso de energía. Así son todos sus personajes: tan cómicos como terribles. Personajes que parecen llevar una carga invisible, cuyo fanatismo es un reproche, no es una excentricidad.

Flannery O´Connor pensaba que el novelista no podía ser “la criada de su época” ni debía aspirar a hacer una literatura que cicatrizara las heridas. En uno de sus escritos nos cuenta cómo una señora le escribió desde California reprochándole el pesimismo y la negrura de sus relatos. “ Lo que quiere el lector cuando llega a su casa- le dice- es leer algo que eleve su corazón”. Flannery le contesta que si su corazón hubiera estado en el lugar adecuado sí se habría elevado. Ella piensa que la gran literatura busca el acto redentor, solo que el mundo actual ha olvidado lo que significa ese acto, como ha olvidado el verdadero significado del mal.

John Houston rodó en 1978 una película basada en Sangre sabia. Por la rareza de su argumento, la rebelión de un joven fanático religioso contra Cristo, tuvo muchos problemas de financiación, aunque finalmente pudo rodarse en el tiempo récord de cuarenta y ocho días. John Houston, en el último capítulo de su autobiografía, escribe. “ Nada me haría más feliz que ver que esta película consiga aceptación popular y rinda beneficios. Demostraría algo. No estoy seguro qué…pero algo”.