Trépanos, nueva puerta del Ateneo Guipuzcoano

Ángel García Ronda
Presidente del Ateneo Guipuzcoano

No con afán de modernidad imitativa, sino con voluntad de aprovechamiento de una herramienta útil para la comunicación intelectual, el Ateneo Guipuzcoano ha decidido la creación de una revista digital de periodicidad cuatrimestral que tratará de hacer llegar a quienes frecuentan este medio y a quienes lo hagan esporádicamente, las ideas, los conocimientos y las fundadas opiniones de quienes tienen voz en el mundo del pensamiento, y ello en cualquiera de las especialidades y aspectos en que aquél se desarrolla; esto quiere decir que transitaremos sin límites preconcebidos todo el espacio de la Cultura; así, con mayúscula, sin miedo a pronunciar, con la importancia necesaria, aquello que constituye la verdadera característica del género humano. Difundir todo lo relacionado con la Filosofía, las Ciencias y las Artes, su desarrollo y sus cambiantes expresiones e ideas sobre las mismas, es nuestra pretensión, que sólo tendrá los límites que tengan los medios humanos y materiales de que podamos disponer; de éstos no vamos a hablar, de aquéllos sí decimos que se extraerán de los creadores, didactas, estudiosos y estudiantes del antedicho ámbito en el que respiramos.

En este primer número, la ciencia ha sido la dedicación absorbente, en sus aspectos antiguos y aún no desvelados, en sus problemas de génesis o en sus consecuencias últimas y acaso más cercanas a nosotros. ¿Cómo abordar los misterios de la naturaleza, que nos rodea, que nos constituye y que, tantas veces, nos ahoga? ¿Cómo dominar lo que nos hace vivir y nos impulsa y nos mantiene y, también, nos hace morir? ¿Cómo saber lo que, en definitiva, es el sustrato de toda la inmensa naturaleza y sus partículas ínfimas y aún no alcanzadas por los aparatos y los cálculos más sofisticados? ¿Y cómo explicarlo? ¿Cómo manejarlo? ¿Y por qué y para qué? ¿Cómo situarlo y situarnos ante ello? Sólo el pensamiento puesto en marcha es capaz de seguir avanzando en el acercamiento de nuestros sentidos y nuestro cerebro al objeto de la ciencia, esa tarea infinita que al pensamiento y a la investigación está encomendada.
Pues bien, en tales ocupaciones les invitamos a participar para despejar el camino del siempre escaso saber humanos. Nos hablan unas firmas que dedican gran parte de sus esfuerzos a guiarnos y acompañarnos, ayudándonos a la más noble tarea que nos incumbe a todos: caminar conscientemente en el espacio que tenemos y el tiempo que nos sea concedido.

El Ateneo Guipuzcoano tiene la voluntad de ser un mirador abierto a las inteligencias que nos pueden ilustrar, un pulmón que respire contínuamente la Cultura y un impulso a la creación, al conocimiento y a la recepción de todo saber de cualquier tiempo y lugar. Si la pretensión puede parecer desmesurada, queremos recordar que, en el campo del espíritu, cualquier esfuerzo, por modesto y humilde que sea, alcanza una gran profundidad. Nuestra contribución es así y trataremos de hacerla crecer con la ayuda de los medios de que nos sea dado disponer.

La salidad de hoy es el primer momento de un camino que ha de ser largo y colmado de frutos para el pensamiento, en los ámbitos culturales que nos son propios y cercanos. En ello confiamos y les invitamos a acompañarnos en este comienzo y en los sucesivos logros.