Violencia contra la cultura

David Mota Zurdo
Profesor en la Universidad de Valladolid

Fecha de publicación: 07/11/23

Un ensayo monográfico de los investigadores Gaizka Fernández Soldevilla y Juan Francisco López Pérez analiza los actos de violencia infligidos contra el mundo del libro y de la cultura desde el franquismo a la democracia.

La literatura permite que reflexionemos, pensemos e imaginemos otros mundos posibles, que pueden ser reales, utópicos o distópicos. Sirve para ensanchar (también estrechar) nuestro imaginario, para retroalimentar nuestra identidad (o cuestionarla), para subvertir y para agitar conciencias. Los libros contribuyen a que sobrevivamos a historias de vida, recordemos un hecho pretérito, que puede ser feliz o traumático, o que registremos nuestros pensamientos e ideas en negro sobre blanco para que no perezcan. Un libro puede darnos fuerza, empoderarnos, liberarnos, reafirmar o cuestionar nuestros valores. Porque, en buena manera, actúa como un faro ante el desconocimiento, alumbrándonos con ideas (viejas y nuevas) y pensamientos (propios y ajenos). Por eso…

cuando un libro arde, cuando un libro es destruido, cuando un libro muere, hay algo de nosotros mismos que se mutila irremediablemente. […] mueren todas las vidas que lo hicieron posible, todas las vidas en él contenidas y todas las vidas a las que ese libro hubiera podido dar, en el futuro, calor y conocimientos, inteligencia, goce y esperanza. Destruir un libro es, literalmente, asesinar el alma del hombre (Pérez-Reverte, 2001: 50-53).

Esta cita del artículo “Asesino de Libros” del académico de la RAE Arturo Pérez Reverte describe perfectamente el objetivo del ensayo historiográfico Allí donde se queman libros. La violencia política contra las librerías (1962-2018) (Tecnos). Esta exhaustiva obra de investigación de Gaizka Fernández Soldevilla y Juan Francisco López Pérez analiza la bibliofobia y culturofobia violenta; es decir, la violencia que diferentes grupos políticos radicales ejercieron contra librerías y manifestaciones culturales. Muestra los excesos, las profanaciones y las agresiones contra esa alma humana a la que se refiere Pérez-Reverte en su artículo. En definitiva, contra los valores humanistas, que librerías, quioscos, editoriales y distribuidoras se propusieron difundir en pleno franquismo y tras él.

En total, los autores cifran en 225 los ataques contra el mundo del libro (y de las ideas), el teatro y las salas de cine protagonizados tanto por la extrema derecha como por la extrema izquierda y el nacionalismo vasco radical entre 1962 y 2018. Así, examina los actos protagonizados por los Guerrilleros de Cristo Rey en el tardofranquismo y la Transición y profundiza en los ataques de FRAP, GRAPO y ETA contra las librerías y la cultura. De los más de 200 ataques contra librerías, la donostiarra Lagun ocupa un lugar singular: fue atacada por ultraderechistas durante el franquismo y por simpatizantes del nacionalismo vasco radical en democracia. Igualmente, les sucedió a otras librerías como Tres i Cuatre, de Valencia, o Rafael Alberti y Antonio Machado, de Madrid, atacadas por los diferentes grupos violentos.

De todos los ataques registrados, los autores identifican, primero, la repetición de un patrón: las librerías fueron objetivo de los grupos terroristas por su significación política y localización, situadas muchas de ellas en terreno hostil, en tanto que eran ajenas a la ideología predominante en su ubicación. Segundo, fueron colocadas en la diana al considerarlas un enemigo interno que cuestionaba y deslegitimaba su batalla cultural. Tercero, el libro se vio como una herramienta de libertad, que ponía en cuestionamiento el discurso político extremo. Cuarto, el libro fue utilizado como arma homicida, en formato de paquete bomba por parte de ETA. Quinto, la violencia contra estas librerías solo es una parte de todos los ataques producidos, pues se recogen exclusivamente aquellos documentados con fuentes archivísticas. Y, sexto, las librerías y el mundo del libro se convirtieron en un elemento de resistencia frente al terror, toda vez que muchos de estos locales emblemáticos, símbolos a su vez de la libertad, se plantaron con un lema que se recoge en esta obra y que describe muy bien su simbolismo: “las bombas no pueden parar la cultura. Mañana abrimos”.


Bibliografía, notas y fuentes:

Pérez-Reverte, A. (2001). Patente de corso (1993-1998), Madrid: Suma de Letras.

Fernández Soldevilla, G. y López Pérez, J. F. (2023). Allí donde se queman libros. La violencia política contra las librerías (1962-2018), Madrid: Tecnos.