-Cortesía de la autora. Intervención realizada el 05/12/22 en Radio San Sebastián-
Luisa Etxenike
Escritora

Imagen: Juan Gabriel Vich
Estoy, como todo el mundo, muy triste por la noticia del fallecimiento de Raúl, pero con esa energía que da ese fascinante trabajo de memoria ahora. Raúl para mí no es como cualquier otro escritor, para mí fue uno de mis mentores, un maestro; primero por la calidad de su escritura y también por su modelo de comportamiento cívico contra la violencia y por la valentía de defender sus convicciones. Además de un amigo —y quiero enviar aquí un abrazo muy fuerte a Maite y a su familia, con la que me une una relación muy especial—, para mí ha sido mucho más. Yo no sé si estaría hoy aquí presentada como una escritora si él no me hubiera apoyado al comienzo. Sólo sé que me apoyó al comienzo y que estoy aquí. Él leyó con mucha generosidad mi primera novela y me orientó en un camino que dio el primer impulso a mi carrera literaria. Así que es mi mentor, es mi padrino y, como os digo, un maestro. No está muy de moda la verticalidad en la actualidad, el pensar en términos de jerarquía, pero yo siempre pienso a Raúl desde esa verticalidad, le miro como —lo que fue— mi padrino y desde luego, en muchísimos ámbitos, mi maestro.
Quizá lo que más recuerda de él sea su faceta pública, tanto artística como de ciudadano comprometido con las libertades. Por traer un recuerdo más íntimo, destacaría su humor. Siempre tenía ese talento, esa rapidez de decir las cosas con mucha chispa (que indicaba esa inteligencia que da el humor). También el apego y el amor por las tierras que fueron las suyas: el Bierzo, San Sebastián, Madrid,… A través de sus palabras, tanto dichas como leídas, he aprendido a mirar. También ha sido un maestro de mirada. Me acuerdo cuando presentó en Lagun “Viaje a una provincia interior”. Lagun: una librería que tan ligada estuvo a su vida y que tan ligada estará a su recuerdo. Presentó allí el libro que escribió sobre el Bierzo. Fui a la presentación, me lo firmó, llegué a casa y lo leí esa noche. Le llamé por teléfono y le dije “me voy a pasar mi cumpleaños al Bierzo porque me has dado ganas de verlo”. Fue uno de los viajes más hermosos de mi vida. En definitiva, lo que más recuerdo es su humor, esa manera de mirar, de conectar, de amar profundamente los lugares en los que vivió, mirándolos con esa atención de escritor que siempre es poética y, de algún modo, inocente.

Debe estar conectado para enviar un comentario.