Cabalgando hacia el centro

-Con motivo de la publicación de Colinas, A. (2020) En los prados sembrados de ojos. Siruela.-

Juan Alberto Vich Álvarez
Escritor, químico y filósofo

Fecha de publicación: 22/11/20

Tienden —algunos— a acercarse tanto a los árboles que pierden y desconocen la magnitud de los bosques. Más aún, olvidan y desatienden las voces que atraviesan sus ramas, los consejos que como padres transmiten el bagaje de un humanismo por el que somos. En su último libro de poesía (“En los prados sembrados de ojos”, Siruela, 2020), Antonio Colinas recupera su hacer simbólico en un revisionismo de agradecimiento, amable y sentido.

El autor pretende el Uno de la filosofía occidental y oriental, romper las barreras de entre la dualidad temprana de cuerpo y alma —pese a las dudas—, fundiéndose, fluyendo como voluptuosa agua de la mujer-originadora ladera abajo. Encontrarse en la luz íntima de una llama que queda a la altura del pecho, siendo guías en la noche viejos recuerdos y herencias muchas que posan sus manos sobre nuestra espalda con un surrealismo sutil. Nos creímos solos al recorrer las veredas de la existencia, mas en un ejercicio de silencio pueden llegar a escucharse los susurros de quienes nos hablaron y hablan.

Este libro de viajes o, mejor, de vivencias dilatadas en el tiempo, de la vida del poeta que comparte, que trae a su recuerdo y al nuestro, mientras es leído: León natal, Italia, Oriente, Mallorca, Ibiza,… Santa Teresa, Fray Luis de León, Cervantes, dinastía Tang, Pound,… Piedra, centro, nieve, ojos, cipreses, azul… Referencias que siempre han acompañado a Colinas y que nos ha ido transmitiendo con los años. Y en ese paso suyo, en ese transcurrir implacable, descubrimos el sol entre las hojas de un árbol durante el verano, la respiración en la montaña, la calma momentánea, «instante de oro» que revela lo bello del vivir.