«El consentimiento» de Vanessa Springora

-Reseña, con agradecimiento especial a la librería Lagun-

Maite Lesmes

Fecha de publicación: 18/04/21

Hasta finales de 2019, Gabriel Matzneff ha sido reconocido por la sociedad francesa como gran escritor. Su presencia habitual en los medios ha normalizado lo que hacía y escribía.

La publicación hace un año de «El consentimiento» ha causado gran impacto tanto en el mundo de la edición como en el ámbito intelectual, de los medios de comunicación, de lo jurídico y judicial, en la sociedad francesa en general. De hecho, se han celebrado debates incontables en televisión, prensa y radio en torno al libro, con participación del ministro de Cultura, diputadas, jueces de menores, editores… El libro ha traído también consecuencias en varios niveles.

Vanessa Springora, editora, 47 años, relata en primera persona el proceso de seducción, dominio, destrucción que sufrió desde los trece años (1986) por parte del escritor GM, treinta y seis años mayor que ella, hasta que pudo poner fin a la relación, aunque el acoso ha durado hasta hoy.

Reconoce que dio su consentimiento a ese primer amor que vivió como absoluto y creyó ser correspondido. Más tarde pudo reconocer que no puede haber consentimiento consciente y maduro si no se tienen las herramientas para descubrir la asimetría de la relación entre un adulto que representaba una autoridad como gran escritor y ella, que ignoraba su necesidad de ser protegida y deseada por un hombre.

Lo de este señor no era amor, sino perversión. Ella no era sujeto de su sexualidad, sino objeto de la violencia sutil con que GM iba desposeyéndola y anulando como persona y como aspirante a escritora.

Los ensayos, diarios, novelas de GM, tampoco son literatura, sino apología de la pederastia.

Vanessa no sólo pretende liberarse del «ogro» al escribir el libro. Denuncia  el silencio, la ceguera, la complicidad de todo su entorno (familia, colegio, vecindad, médicos, policía) que no reaccionó ante su relación con GM. Por extensión, denuncia lo mismo en la sociedad francesa, que desde los años 70 y 80 ha encubierto y protegido la pedocriminalidad.

Cuesta creer que hayamos admirado y encumbrado a intelectuales, activistas y escritores, la mayoría de izquierdas, que defendían la despenalización de las relaciones sexuales entre adultos y niños. Así, en 1977, es lo que se pedía en una carta abierta, en Le Monde, y poco después otra, reclamando la revisión del Código Penal sobre el  mismo tema.

Entre los más de 80 firmantes, Sartre y S. de Beauvoir, G. Deleuze, Foucault, Derrida, L. Aragon, Althusser, Barthes, Cohn-Bendit, M. Duras, incluso la pediatra y reconocida psicoanalista infantil F. Dolto…

¿Influencia de las consignas sesentayochistas?

Cuesta creer que en 1990, en el famoso programa literario «Apostrophes», dirigido en TV por B. Pivot, éste y sus contertulios rieran las gracias de un nuevo volumen del diario íntimo de GM, sobre sus relaciones con niñitas. Sólo reaccionó la periodista Denise Bombardier, rebelándose contra la impunidad y obscenidad del escritor, cosa impensable en su país, Canadá.

Este año se ha viralizado en Youtube el video de esta emisión. Se la acusó de puritana, reaccionaria, moralista….

Pivot se ha justificado en Twitter: «En los 70 y 80 la literatura pasaba por encima de la moral; hoy la moral pasa antes que la literatura. Moralmente, es un progreso. Somos más o menos los productos intelectuales y morales de un país y sobre todo, de una época».

Una de las consecuencias del libro es que se ha puesto sobre el tapete la necesidad de revisar la edad mínima del consentimiento sexual (Francia es uno de los pocos países que no la ha fijado por ley, lo pretendió en 2018) y sobre todo reflexionar sobre la naturaleza del consentimiento, deslindar el consentimiento subjetivo del objetivo, con vistas a proteger a los y las adolescentes de los abusos y de las consecuencias de una actividad sexual temprana. Para un adulto, esta relación con una persona menor de quince años será sancionada penalmente. Se quiere prolongar también el período de prescripción de delito sexual contra menores.

La editorial Gallimard ha prohibido la comercialización de varias obras de GM que había publicado. Otras se han retirado de las bibliotecas. Vemos cómo a veces un libro puede contribuir a sacudir a la sociedad. Con éste, Vanessa ha conseguido, por una parte, exponer el punto de vista de la víctima de un depredador. Por otra, ha cuestionado a toda una profesión: editores, críticos literarios, autores. ¿Todo vale en literatura?

También han aparecido defensores de GM, otros que acusan de estrechez moral y ataque a la libertad de expresión el éxito del libro… No es censura, es toma de conciencia.

Reconozco que el libro me ha conmovido por su lucidez y sobriedad y la fuerza como describe, sin juzgar, el mecanismo de anulación de la personalidad por parte de un depravado narcisista, carente de toda empatía por sus víctimas. Lo recomiendo.