-Sobre la monografía Las raíces de un cáncer. Historia y memoria de la primera ETA (1959-1973), de Gaizka Fernández Soldevilla y Santiago de Pablo Contreras-
David Mota Zurdo
Profesor en la Universidad de Valladolid
Fecha de publicación: 16/07/24

Desde muy temprano la historia de ETA ha suscitado el interés de investigadores y público. La mayoría de los trabajos se han centrado casi siempre en los militantes y las acciones de la organización y, si lo comparamos con la etapa fundacional, se ha trabajado más la década de 1970 en adelante que sus orígenes. La perspectiva de las investigaciones, asimismo, ha ido evolucionando. Ya no se mira exclusivamente a la organización terrorista y sus componentes y se tiene en cuenta cada vez más a las víctimas. Pero, aun así, la publicación de trabajos sobre las acciones, relaciones y grupos de ETA, es decir la perspectiva política, sigue siendo la norma, como se observa en la gran cantidad de monografías sobre sus años finales publicadas tras su cese definitivo en 2011.
También, desde muy pronto, la sociedad y la academia se han visto inmersas en la batalla por el relato: una pugna en torno a las memorias y narrativas sobre el terrorismo, donde para unos el trauma y la atrocidad explica la violencia y la sociedad en que vivimos y para otros es el conflicto político. En ese trasiego por dar protagonismo a las víctimas en el relato, que en mi opinión es fundamental para entender el terrorismo, y releer la página de la historia de ETA, se percibe distorsión y mucho ruido. En la lectura del pasado violento, ante la aparición de tesis excesivamente torticeras, plagadas de mitos, teorías conspirativas y un sinfín de elementos autoexculpatorios y autorreferenciales, determinados sectores sociopolíticos e intelectuales están hojeando entrelíneas el pasado reciente. Esto crea un interés casi exclusivo por los pretéritos presentes y como sociedad nos lleva a mirar hacia delante, con apenas reflexión y olvidando una pregunta fundamental: ¿cómo y cuándo comenzó todo?
Desde 2012, investigaciones como las de López Romo y Fernández Soldevilla (2012), Fernández Soldevilla (2016) y de este último con Domínguez (2018), han tratado de ahondar precisamente en dar respuesta a esa pregunta. Porque ese es el quid de la cuestión: fijar los orígenes de la violencia de ETA, conociendo su etapa fundacional y, a partir de ahí, entendiendo lo sucedido, seguir avanzando como sociedad. El libro que aquí traigo a colación Las raíces de un cáncer. Historia y memoria de la primera ETA (1959-1973), publicado recientemente en la prestigiosa Editorial Tecnos, trata de sumar a este respecto al estudiar y hacer acopio tanto de la historiografía como de la memoria que hay sobre la organización armada.
En Las raíces de un cáncer se reconstruye la primera década y media de la organización desde una metodología y óptica desmitificadora. Realizada por los historiadores Santiago de Pablo y Gaizka Fernández, dos de los principales referentes en estudios sobre nacionalismo vasco y terrorismo, se ofrece un relato impecable sobre un periodo que, siendo conocido, ha sido insuficientemente difundido. No en vano, a lo largo de todo el texto, se incide en cómo la memoria de la etapa 1959-1973, elaborada fundamentalmente por militantes y simpatizantes de ETA, debe ser sometida a las fuentes documentales disponibles y, de ese modo, cotejar y contrarrestar la fantasía y la leyenda con la verdad histórica. Por ello, es tan importante poner de manifiesto cómo aquí se identifican las tramas de esa etapa, donde se observa un progresivo y rápido paso desde el activismo y la militancia al uso de la violencia; en otras palabras, desde la propaganda y el sabotaje, a las palizas, el uso de explosivos y la planificación de atentados mortales. En este sentido, esta obra es clave para arrojar luz a un periodo repleto de claroscuros, donde pervive la imagen de ETA como organización nacida para hacer frente al franquismo.
El trabajo de Fernández Soldevilla y De Pablo es también original. Cuenta con varios capítulos que profundizan en los vínculos internacionales de ETA, en cómo la organización hizo frente al discurso imperialista estadounidense y se apoyó en la experiencia de naciones africanas como Argelia para marcar su línea ideológica. Especialmente interesante es el espacio dedicado a la cartografía de la violencia política en Euskadi. Desde la búsqueda de la reflexión y con un enfoque netamente didáctico hacen hincapié en los lugares de memoria que componen nuestro paisaje, en esos sitios disputados, marcados por el pasado traumático y la omnipresente violencia.
Bibliografía citada
Fernández Soldevilla, G. (2016). La voluntad del gudari. Génesis y metástasis de la violencia de ETA, Tecnos.
Fernández Soldevilla, G. y Domínguez, F. (coord.) (2018). Pardines. Cuando ETA empezó a matar, Tecnos.
López Romo, R. y Fernández Soldevilla, G. (2012). Sangre, votos, manifestaciones. ETA y el nacionalismo vasco radical, 1958-2011, Tecnos.

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