El general del ejército muerto y otros relatos albaneses

Iñaki Vázquez Larrea
Doctor en Antropología

Fecha de publicación: 31/07/24

Resulta desconcertante el escaso interés despertado en los últimos tiempos por uno de los más brillantes escritores europeos del siglo XX. El recientemente fallecido Ismaíl Kadaré, no solo era un intelectual comprometido, sino que su prosa e ironía estaban a la altura de Kafka o Milán Kundera. Eternamente postulado a un premio Nobel de Literatura, que injustamente, jamás consiguió, saltó a la fama mundial cuando su primera novela El General del Ejército muerto (1963), fue publicada en Francia.

En la novela, donde veinte años después de la derrota del ejército fascista italiano en Albania, un general recibe el encargo de recuperar los cadáveres de sus compatriotas, incluido el de un misterioso coronel Z de la Guardia de Hierro, se destila que el odio por las atrocidades cometidas por la invasión italiana, ante la incredulidad del protagonista, para quién “lo pasado, pasado está”, trasvasa generaciones y perdura en el presente.  

No obstante, su obra maestra vino diez años después. El Palacio de los sueños (1981) es una de las mejores metáforas anti-totalitarias jamás escritas. Las reminiscencias orwellianas y el referente del régimen estalinista de Enver Hoxha son obvias. En la novela se recrea un gigantesco palacio de época Imperial otomana donde se pretende lo intangible, el control de la intimidad de las personas y que, de paso, desvela la naturaleza monstruosa del Estado comunista albanés.   

A partir de entonces, Kadaré hubo de hacer malabarismos para poder publicar en Albania. En 1990 decide instalarse en París y no deja de publicar un rosario de excelentes relatos que llegan a la actualidad. Cantos fúnebres por Kosovo (1999), por ejemplo, resulta imprescindible para comprender el avispero balcánico.

En Frías Flores de marzo (2000) recrea la anomía moral de una sociedad que despierta tras décadas de socialismo real, y en donde el Kanun (la ancestral vendetta de sangre albanesa) y el asalto de bancos pasan a ser una experiencia chic occidental. Finalmente, resaltar Tres minutos (sobre el misterio de la llamada de Stalin a Pasternak), donde desvela que la naturaleza terrorista del régimen comunista albanés era superior a la de la propia Unión Soviética. En Albania Pasternak hubiera sido inmediatamente ejecutado, y no condenado a una vida claustrofóbica en una dacha:

“Había ocurrido entre tanto algo increíble: la posibilidad de posicionarse contra el Estado soviético no se excluía. Pero jamás en el caso de Pasternak. Jamás de los jamases. Desde la perspectiva albanesa, El Estado soviético demostró una vez más ser atroz, pero no por comportarse mal con el poeta sino por haberse portado con él demasiado… ¡blando!.

En una asamblea imaginaria del conjunto del campo socialista, aún sin fracturar, tras las palabras: “camaradas, Estados, países hermanos comunistas”, nos ha surgido un gran problema con uno de nuestros poetas, acariciado por la burguesía mundial; aconsejadnos qué debemos hacer con él. Estaba seguro de que al menos dos Estados, mi Albania y Corea del Norte, responderían los primeros: ¿qué hacer? Ya se sabe. Lo que hemos hecho siempre. Un tiro en la nuca y se acabó el asunto”.

BIBLIOGRAFÍA:

KADARÉ, I; El general del ejército muerto, Anaya y Mario Muchnick, 1970.

KADARÉ, I; El Palacio de los sueños, Alianza Editorial, 1981.

KADARÉ, I; Cantos fúnebres por Kosovo, Alianza Editorial, 1999.

KADARÉ, I, Frías Flores de Marzo, Alianza Editorial, 2000.

KADARÉ, I, Tres minutos (sobre el misterio de Stalin a Pasternak), Alianza Editorial, 2022.