–En el centenario del nacimiento de Luis Martín-Santos–
Pedro Barruso Barés
Profesor en la Universidad Complutense de Madrid
Fecha de publicación: 11/11/24
Quizás la mejor definición que se puede ofrecer de Luis Martín-Santos es la que hace su biógrafo José Lázaro, quien define al médico y escritor donostiarra como un relámpago; “como un relámpago atravesó la psiquiatría, la política, la literatura, la vida. Como un relámpago brilló de forma súbita, cruzó el firmamento y desapareció”.
Pero a pesar de su fulgurante trayectoria Luis Martín-Santos dejó tras de él una impronta destacada tanto en su actividad médica, política y literaria. Esta última, quizás las más conocida, la vamos a dejar de lado en estas páginas en las que pretendemos llevar a cabo una breve semblanza del médico, político y escritor donostiarra desaparecido hace sesenta años.
Luis Martín-Santos Ribera nació en la ciudad marroquí de Larache, en aquel entonces capital de la Región Occidental del Protectorado de Marruecos, el 11 de noviembre de 1924. Era el hijo mayor de un médico militar, Leandro Martín-Santos nacido en la localidad salmantina de Villaflores el 5 de septiembre de 1885. La actividad de su padre como médico militar llevó a la familia a San Sebastián, donde se afincó definitivamente.
Tras acabar la carrera de Medicina, por indicaciones de su padre, comenzó en Madrid el año 1948 su formación como interno de la especialidad de cirugía en el Hospital General de San Carlos. En Madrid, al parecer por influencia de su amigo el siquiatra donostiarra Félix Letemendia, se acercó al mundo de la psiquiatría aunque también parece haber inclinado el interés de Martín-Santos por la siquiatría la esquizofrenia de su madre y el entrar con contacto con Carlos Castilla del Pino, que a finales de los años cuarenta investigó sobre la esquizofrenia.
Tras culminar su formación psiquiátrica Luis Martin Santos accedió, por oposición, a la plaza de director del Hospital Psiquiátrico de Ciudad Real. De todos modos, su estancia en la ciudad manchega fue de pocos meses ya que al poco tiempo se convocó la plaza de director del Hospital Psiquiátrico de San Sebastián que obtuvo igualmente. Tras lograr la plaza de San Sebastián Luis Martín-Santos contrajo matrimonio en Madrid con Rocío Laffon Bayo, hija de Adalberto Laffon de Gusse, un personaje curioso que ejerció de agregado de prensa de la embajada de Vichy en Madrid.
Luis Martín Santos sufrió a lo largo de su vida varias detenciones relacionadas, en mayor o menor medida, con su actividad política. La primera de ellas estuvo relacionada con los sucesos que sacudieron a la universidad española en 1956 y que supusieron la entrada en la lucha antifranquista de una nueva generación que no había tomado parte en la contienda civil.
Su primera detención se produjo a raíz de los sucesos de 1956 cuando Vicente Girbau, Alberto Machimbarrena y Peña Ganchegui se trasladaron a San Sebastián con la intención de trasladarse al Pirineo para estudiar las iglesias románicas. En la capital navarra Alberto Machimbarrena fue abordado por policías que buscaban a Vicente Girbau y el grupo fue detenido y trasladado a la comisaría de Pamplona, donde los policías, tras comprobar quienes eran los integrantes de este, pusieron en libertad a Benet y Martín-Santos mientras que Girbau fue encarcelado durante un tiempo..
Para Lázaro esta detención fue la que determinó el ingreso de Luis Martín-Santos en el PSOE de la mano de Antonio Amat en octubre de 1957. La integración de Martin-Santos en el PSOE se puede explicar por su intensa experiencia vital. Desde mi punto de vista tratar de llevar a cabo una labor de oposición al franquismo no era posible para Martín-Santos ni desde el comunismo ni el nacionalismo, pese a que se relacionaba con representantes de ambas tendencias. El PSOE en el interior, como consecuencia de las sucesivas detenciones, estaba reducido a una débil estructura. El surgimiento de Antonio Amat, un personaje dinámico y posiblemente con un carácter que pudo resultar atractivo para Martín-Santos, puede estar en la base de explicación –además de otros factores- del ingreso en el PSOE.
San Sebastián- Toulouse- Carabanchel (1957-1960).
Desde el punto de vista del compromiso político de Martín Santos, su actuación más decidida fue la que le llevó a militar en el PSOE y a formar parte, de manera fulgurante, de la ejecutiva de éste. Su militancia también le acarreó su segunda detención y la más prolongada de las cuatro que sufrió.
Consultando la correspondencia de Antonio Amat con la dirección socialista éste reconoció en su declaración ante la policía, que
“en sus entrevistas con los dirigentes de la ASU llego a conocer a un médico de San Sebastián, Vicente Urcola, Hernani 15, que desde dicho momento quedó ligado orgánicamente con el Vicente y cuyo domicilio en la ciudad guipuzcoana ha servido de estafeta de recepción de propaganda, máquinas multicopistas y efectos inherentes que eran pasados de Francia. Que en el domicilio de dicho médico conoció a otro médico de San Sebastián, Luis Martin Santos, hoy ligado igualmente a los trabajos clandestinos, sabiendo que ambos se hallan en relación con los componentes de la ASU”
Aclarada ya la integración de Luis Martín-Santos en el PSOE podemos saber, por la correspondencia de Amat, como éste mantuvo un encuentro con Rodolfo Llopis que considero de cierta importancia para conocer también el planteamiento político de nuestro protagonista. Martín-Santos y sus compañeros pusieron de manifiesto un cierto sentido vasquista (o foralista) pero que, en todo caso, recelaba de la centralización impuesta por el franquismo. Para Martin-Santos una declaración autonomista del PSOE podía ser un acicate para que determinados sectores, que no identifica pero que muestran su acercamiento al socialismo, entraran en el mismo si se conjuraba el fantasma centralista del partido y a la vez se mostraba favorable a la defensa de ciertos elementos significativos del País Vasco.
Luis Martín-Santos, junto con Antonio Amat y Celestino Corcuera acudieron al VII Congreso del PSOE en el exilio, celebrado en Toulouse entre el 14 y el 17 de agosto de 1958. Debido a que los representantes del interior –por motivos de seguridad- no podían intervenir en el congreso el texto fue defendido por Araquistaín. El informe fue rebatido por el propio Indalecio Prieto y tan solo se logró que se aprobase que la organización socialista en el interior designase a dos miembros de la ejecutiva, cargos que recayeron en Ramón Rubial, que había salido de la cárcel en 1956, y en Luis Martín-Santos.
Al poco tiempo de ser nombrado miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE se produjo la segunda detención de Luis Martín-Santos, Esta se produjo en el marco de una de las acciones más importantes de la policía franquista contra el PSOE, que se llevó a cabo en noviembre de 1958, y supuso la caída de Amat y de toda la dirección socialista en el interior.
El proceso que condujo a la detención de Luis Martín-Santos, y de un elevado número de socialistas comenzó en septiembre de 1958, cuando fueron detenidos los socialistas guipuzcoanos Carlos Corcurera, Martín Indaberea Adarraga y Félix Díez Rodríguez. Corcuera, que había sido detenido en 1945 y puesto en libertad en 1946, colaboró con el proyecto de reorganización del socialismo puesto en marcha por Amat, con el que se trasladó a Francia en 1957 para tomar contacto con la dirección del PSOE y participó en el congreso de 1958.
Martín-Santos, tras su detención recibió un trato muy correcto. Según su hermano Luis se topó con Melitón Manzanas ya presente en San Sebastián como miembro de la Brigada de Investigación Social (BIS). Leandro Martín-Santos Ribera consideraba que Manzanas era
“un hombre violento, que gritaba y que chillaba […] con mi hermano se portó como un caballero. Manzanas le dijo a Luis que era un tonto por dejarse llevar por unas ideas políticas que le iban a perjudicar, pero le respetó física y moralmente, le respetó. Porque, claro, conocía a nuestro padre y había una serie de condicionantes”
Luís Martín-Santos permaneció encarcelado hasta marzo de 1959. Durante su permanencia en prisión le visitó Carlos Castilla del Pino, quien se enteró de la detención por la emisión de Radio París –“en una emisión para España que hacía un cura, el Padre Olazo (no estoy muy seguro de su nombre), que oíamos todas las noches. Para mí fue una sorpresa. No tenía la menor idea –y nos escribíamos con frecuencia y nos veíamos en las reuniones de diferentes asociaciones psiquiátricas- no ya de que tuviera alguna actividad, sino siquiera “inquietudes” políticas. Tampoco él sabía nada de las mías”.
Al poco tiempo de ser puesto en libertad Luis Martín-Santos sufrió una nueva detención, en esta ocasión en mayo de 1959 y relacionada con la acción policial contra la ASU. En el registro del domicilio de Luis Martín-Santos, se localizó un folleto de Indalecio Prieto titulado “Ante el futuro español”. Con tan débiles argumentos el Juzgado de Instrucción Especial de Propaganda Ilegal en Territorio Nacional, procesó a Martín-Santos por propaganda ilegal. En este caso su abogado -Joaquín Elósegui Amundarain- presentó un recurso con el que logró que se anulase el procesamiento y su puesta en libertad a mediados de julio de 1959.
San Sebastián-Madrid-Vitoria (1960-1964).
En el año 1960 podemos mencionar varios aspectos relacionados con la actividad política de Luis Martín-Santos. En primer lugar, debido a sus implicaciones políticas, fue vetado para ocupar la dirección del hospital provincial al producirse el paso de éste de la Beneficencia a la Seguridad Social, y en junio presentó su dimisión como miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE.
El 2 de abril de 1960 se celebró en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián un funeral por Aguirre al que asistió Martín-Santos y en el que tuvo un curioso incidente, que recoge José Lázaro en su biografía de Martín-Santos, y que no podemos menos que recoger aquí. Según narra Lázaro la anécdota se la contó el cineasta Antton Eceiza que acompañó a Luis Martín-Santos al citado funeral. Eceiza recuerda, que además de no entender porque iban (“los dos totalmente ateos”) a un funeral que iba a estar lleno de nacionalistas (“la iglesia iba a estar llena de comehostias nacionalistas, de beatas y de tíos del PNV”), pero eran conscientes que era un acto de rechazo al régimen (“a los otros bien pensantes, a los franquistas de Donosti, aquel acto les indignaba”). Eceiza estaba en lo cierto y en la puerta estaban “un grupo de fachas, señoritos de Donosti, todos de chaqueta y corbata, pero con barras de hierro en la mano, obligando a la gente que quería entrar al cantar el Cara al Sol” al frente del cual estaba un concejal del Ayuntamiento de San Sebastián
Otro de los episodios de la participación policía de Luis Martin Santos fueron las elecciones municipales de finales de 1960, un simulacro de lo que el franquismo llamaba “democracia orgánica” y que se celebraban desde 1948. La candidatura estaba formada por Miguel María Echevarren Irigoyen, conocido en la ciudad por ser el médico de la Real Sociedad; José Luis Munoa Roiz, oftalmólogo y presidente de la Asociación Artística de Guipúzcoa en la que colaboraba Luis Martín-Santos; José María Pidal Bernaldo de Quirós y Teodoro Santa Cruz Echaburu.
Aunque nadie dudaba de lo falseadas que eran estas elecciones el hecho diferencial fue precisamente que, por primera vez, los candidatos presentaron un programa, algo que avanzó Teodoro Santa Cruz en la semblanza publicada en “La Hoja del Lunes”. El programa, cuyo primer borrador fue redactado por Martín-Santos, prestaba una especial atención a varios aspectos de la vida en San Sebastián como era la “vocación turística de San Sebastián”, que en palabras de los candidatos no debía suponer que se descuidasen los barrios periféricos y obreros; las empresas municipales; la cuestión de la enseñanza con hacinamiento en las escuelas públicas y precios elevadísimos en la enseñanza privada; o el problema de chabolismo que se generaba por la industrialización y la emigración. También hacían referencia a la cultura, demandando la creación de una universidad de verano y dedicar atención a la cultura y la lengua vasca.
Otro de los aspectos destacados de este año de 1960 fue que Martin Santos terminó la redacción de su obra “Tiempo de Silencio”. La novela fue presentada con el mismo nombre que usaba Luis Martín-Santos en la clandestinidad -Luis Sepúlveda- y con el título de “Tiempo Frustrado” al Premio Pío Baroja de Literatura en 1961. Sin embargo, la actividad política de Martín-Santos y las intrigas de las autoridades para evitar que obtuviese el galardón, le privó de lograr el mismo.
Este episodio lo ha estudiado Pedro Gorrotxategi y analiza como el premio se convocó por iniciativa del escritor José María Bellido Cormenzana, autor teatral y literato donostiarra que tuvo una curiosa vida. Uno de los miembros del jurado, el también escritor Juan Fernández Figueroa (1919-1996) llegó a San Sebastián con la idea de que el premio recayese en el periodista Carlos Luis Álvarez “Cándido” (1928-2006). Ambos compartían el haber formado parte de la redacción de la revisa “Índice”, de la que Fernández Figueroa era propietario, y el haber formado parte de la redacción del diario “Pueblo”, el diario del sindicato vertical. El premio, cuyo jurado estuvo presidido por el Gobernador Militar, fue declarado desierto lo que en palabras de Félix Maraña fue beneficioso para Martín-Santos ya que si hubiese logrado el premio “Tiempo de Silencio” no hubiera sido publicada por la editorial de Carlos Barral.
La idea de que la actividad política truncaba la vida personal, profesional y literaria de Martín-Santos se puede reafirmar con la nueva detención que iba a sufrir al poco tiempo. Sin embargo, desde mi punto de vista, la detención de 1958 y su reclusión en Carabanchel interfirió notablemente en sus aspiraciones de lograr la cátedra de siquiatría así como en sus aspiraciones literarias como ya hemos mencionado aunque esto, finalmente fue favorable para la publicación de “Tiempo de silencio”. Como bien decía Martín-Santos seguir con su actividad política le iba a llevar a la cárcel nuevamente, como ocurrió en agosto de 1962, o le iba a obligar a exiliarse lo que supondría apartarse de su actividad profesional e intelectual en San Sebastián.
Los sucesos que produjeron la última detención de Luis Martín-Santos comenzaron en agosto de 1962 a raíz de la infiltración que sufrió ESBA (Euskadiko Sozialisten Batasuna), rama vasca del FLP y que había sido creada en 1961. Entre sus dirigentes se encontraban José Ramón Recalde –secretario general-, el escritor bilbaíno Luciano Rincón y el sacerdote Erasmo Atorrasagasti Arrieta. Al parecer dos delincuentes comunes, confidentes de la policía, se hicieron pasar por mineros asturianos que se habían fugado de la Dirección General de Seguridad. A su llegada a San Sebastián se pusieron en contacto con Martin-Santos. Este, al identificarse los supuestos mineros como miembros del FLP, los puso en contacto con José Ramón Recalde y María Teresa Castells. Luis Martín-Santos, al no estar vinculado con el FLP, fue puesto en libertad a los pocos días.
Tras la detención de 1962 la vida de Luis Martín-Santos entró en una etapa más personal con el fallecimiento de su mujer Rocío Laffon en un accidente doméstico provocado por una fuga de gas el 3 de marzo de 1963.
La muerte de Luis Martín-Santos aconteció en enero de 1964 a la altura de Vitoria. Siguiendo el relato de Pedro Gorrotxategi Martín-Santos, aprovechando el puente de la festividad de San Sebastián, se trasladó a Salamanca junto con el abogado donostiarra Francisco Ciriquiáin Careaga. De Salamanca se trasladaron a Madrid a recoger a Leandro Martin-Santos. Al día siguiente los tres salieron a media mañana hacia San Sebastián. A las ocho de la tarde, a la altura de Vitoria, un despiste de Martín-Santos hizo que este circulase por una carretera de un solo carril donde colisionó frontalmente con un camión, Pese a que inicialmente las heridas no parecían revertir especial gravedad las lesiones internas que sufrió le provocaron la muerte el 21 de enero de 1964.
