Dos posibles fotos

Mario Andruet
Arquitecto y Presidente. Fundación Antonio Gaudí

En 2026 conmemoramos al gran arquitecto Gaudí, a 100 años de su fallecimiento. Barcelona lo hace de una forma muy especial, con su designación como Capital Mundial de la Arquitectura durante este año.

A lo largo del siglo transcurrido las obras de Gaudí fueron tratadas diversamente: desde una inicial indiferencia por ser consideradas fuera de las corrientes de la modernidad, o calificadas de extravagantes —valoraciones de las cuales solo fueron ajenos sus colaboradores y algunos intelectuales y artistas— hasta la creciente fama y reconocimiento mundial de las últimas décadas, atrayendo cada año millones de personas a Barcelona y a otras ciudades que afortunadamente las conservan entre su patrimonio.  

La revalorización de Gaudí vino en las últimas décadas del siglo XX de la mano de los investigadores que estudiaron sus construcciones con la mirada puesta en las cualidades técnicas, constructivas, funcionales y simbólicas que encierran bajo una superficie sorprendente y emocionante. Sus obras están estructuradas por un orden que en ocasiones no se evidencia a primera vista.

Cuando parece casi todo dicho sobre el gran maestro de la arquitectura y su obra, surgen sin embargo detalles que parecen haber pasado desapercibidos. Por ejemplo, lo que aquí trataremos: unas posibles fotos del maestro apenas conocidas.

Sabida es la poca predisposición de Gaudí a ser retratado. Por motivos que nunca explicó, tenía un evidente desapego a dejar constancia gráfica de su persona. De la treintena de fotos que se conservan, solo en cuatro de ellas se le ve en solitario. Y de estas, tres corresponden a obligaciones burocráticas.

El resto son fotos grupales durante visitas a la Sagrada Familia y al Park Güell principalmente, o en actividades colectivas que contaron con su asistencia, en las que, cuando pudo, intentó pasar desapercibido en el grupo, o situándose de perfil.

Cuando las circunstancias le obligaron a ser el centro de la escena, se le ve incómodo, incluso en algún caso optó por tapar su cara con el sombrero, como en la conocida foto con Lluís Millet. En cambio, cuando las fotos eran tomadas sin que se diera cuenta se le ve relajado en medio de animadas explicaciones de su obra.

Dada la reducida cantidad de imágenes existentes resulta interesante cualquier nueva aportación sobre esta cuestión. Es lo que se propone en estas líneas, que surgen a partir de la visión de unas fotografías en el marco de una investigación sobre las primeras obras del arquitecto reusense. En particular, durante la búsqueda de información sobre sus trabajos durante las visitas reales a Comillas, Santander, en 1881 y 1882. En la bibliografía consultada pudieron ser apreciadas las fotos tomadas por Leandro Desages para un álbum confeccionado para dejar constancia de esas notables jornadas[1].

En varias de estas fotografías posaron los arquitectos, técnicos y operarios que trabajaron en las diversas construcciones montadas para los acontecimientos, algunas de ellas efímeras, enviados desde Barcelona por encargo de Antonio López, anfitrión del Rey en aquellas jornadas.

En dos de las fotos en cuestión se puede observar a un personaje que guarda enorme parecido con el gran Antoni Gaudí, por lo que es plausible conjeturar que efectivamente se trataría de él mismo, dado que está documentado que formó parte de esa comitiva.

Antes de avanzar en la descripción de las imágenes, se hace necesario explicar el contexto en el que se desarrollaron las tareas que dieron motivo a que se inmortalizara en fotos a los participantes de su proyecto y ejecución.

En primer lugar, señalar a Antonio López, el adinerado empresario nativo de Comillas, quien desde un origen humilde se convirtió en una de las personas más influyentes de España. Sus negocios abarcaron muchas ramas, siendo una de sus principales empresas la Compañía Transatlántica, que tuvo por décadas la concesión del correo entre España y las colonias americanas, además de líneas a Filipinas y países de África. Radicado en Barcelona, y seguramente a través de su yerno Eusebi Güell, requirió los servicios de Joan Martorell, arquitecto responsable de las reformas en la finca del padre de aquel, Joan Güell, para proyectar los edificios que decidió levantar en la búsqueda de valorizar su villa natal, hasta entonces un pequeño pueblo de la costa cántabra.

Martorell, profesional muy relacionado con el círculo de la creciente burguesía industrial catalana y autor de diversas obras para órdenes religiosas, fue encargado de varios proyectos incluidos en el plan que se había propuesto López: convertir a Comillas en un centro de veraneo de las clases adineradas de España y en un centro de estudios. Entre ellos, destacaron el proyecto del edificio del Seminario Mayor, y los del palacio y la capilla-panteón para la familia López. Para esta capilla delegó el proyecto de los muebles en su joven colaborador, Antoni Gaudí.

En su empeño de transformar a su pueblo natal, invitó en 1881 al Rey Alfonso XII a unas jornadas veraniegas con ocasión de la inauguración de la capilla-panteón.  Este acontecimiento requirió de numerosas construcciones y obras de acondicionamiento que debieron ser realizadas en escaso tiempo.

Así en el breve lapso de dos meses, fue necesario preparar y equipar las residencias de la familia López y proveer el mobiliario y las infraestructuras acordes para el alojamiento de la Familia Real y su numerosa corte[2]. Para la concreción de todo este programa de celebraciones y homenajes, Antonio López no escatimó en gastos. Como nota demostrativa del despliegue de recursos, hizo instalar en Comillas la primera iluminación eléctrica de España, que causó admiración a los visitantes.

También es de nuestro interés destacar el magnífico kiosco encargado al joven Gaudí, situado en los jardines de la casa que alojó al Rey y su familia. Se trató de una notable construcción de hierro, maderas, cristal y telas, una de cuyas particularidades fue la profusión de campanillas de cristal y esferas metálicas que sonaban al ser mecidas por la brisa marina. Existe numerosa bibliografía que describe este singular edículo[3], por lo que no nos extenderemos sobre sus detalles, igual que sobre pormenores de las jornadas reales y los acontecimientos y anécdotas que envolvieron los eventos, que, como dato demostrativo de su éxito, fueron repetidos el año siguiente. 

Para garantizar la concreción en término del empeño se hizo llegar desde Barcelona y Santander a unos trescientos arquitectos, artistas y artesanos, bajo las órdenes de los catalanes Oriol Mestres y Cristóbal Cascante. Este último, condiscípulo y amigo de Gaudí, también era colaborador de Joan Martorell, quien también fue convocado a participar de estas labores.

El material llegó desde las mismas ciudades en veintidós vagones de tren. En Barcelona las tareas de preparación se desarrollaron principalmente en el taller de Eudald Puntí, artesano con quien Gaudí colaboró asiduamente en esos años. Fue allí donde se construyó el kiosco antes citado, en piezas prefabricadas para ser montado en el sitio asignado[4]. La técnica de la prefabricación estuvo muy presente en el pensamiento de Gaudí, y posteriormente la utilizará en obras como el Park Güell y la Sagrada Familia.

El aludido fotógrafo Leandro Desages registró con veintiséis fotografías en su álbum, hoy depositado en la Real Biblioteca de Palacio formando parte del Patrimonio Nacional, la visita real de 1881[5]. Hay imágenes de los edificios, como la capilla-panteón, y también fotos de las construcciones realizadas por el equipo de arquitectos y artistas. Llaman la atención unos arcos conmemorativos situados en diferentes puntos de la villa. Fueron construcciones efímeras, realizadas con materiales perecederos, destinadas a realzar las actividades locales con representaciones de la agricultura, la industria, la minería, la marina, etc.  

En varias de estas fotografías posaron personas de la villa de Comillas, y en algunas lo hizo además parte del grupo de artistas convocado para la realización de los ingentes trabajos. Es aquí donde pondremos el foco en un personaje que se ve repetido en dos de las fotos, quien para la opinión del autor de este escrito no es otro que el joven y brillante arquitecto Antoni Gaudí.

Analizaremos en primer lugar la fotografía catalogada con el número 10191572: Vemos allí a un nutrido grupo de personas posando frente a la Casa de Ocejo, lugar acondicionado para el alojamiento de la Familia Real[6], en cuyo jardín se localizó el kiosco gaudiniano. El grupo se compone de veintiocho personas cuyas diversas vestimentas hacen suponer que entre ellas se contaban los arquitectos y artistas junto con los operarios. El personaje que se ve en el extremo a la derecha es con seguridad nuestro gran arquitecto. Su contextura física y sus facciones dejan poco lugar a dudas. Situado de perfil y sin mirar a la cámara, como lo haría más tarde en otras fotos grupales, le vemos vestido con un traje y llevando un gran sombrero. De un bolsillo de su chaleco cuelga la cadena de un reloj.

Imagen 1: Grupo de personas posando frente a la Casa de Ocejo. El primero a la derecha y situado de perfil sin mirar a la cámara es indudablemente Gaudí. Código de imagen 10191572. Real Biblioteca de Palacio, Madrid, Patrimonio Nacional, FOT/365.
Imagen 2: Detalle de la foto anterior.

La segunda foto 10191573. Muestra a un número mayor de participantes, en torno a treinta y ocho, bajo un arco que según descripciones se hallaba cerca de la casa de Antonio López. Aquí vemos al mismo personaje de la foto anterior, esta vez de frente y en el centro de la escena. De nuevo son claramente reconocibles la figura y las facciones de Gaudí. En este caso no lleva sombrero, pero sí deja ver el curioso detalle de su barba con el mentón rasurado. Pese a que se le observa incómodo en esa posición central, denota camaradería con algunos de sus compañeros que posan los brazos sobre sus hombros. A su izquierda vemos a la misma persona que en la anterior foto está hombre de por medio, vestido con traje y chaleco y llevando un pequeño sombrero, quien podría ser su amigo y compañero Cristóbal Cascante, a juzgar por ciertos rasgos comparados con la única imagen que de él conocemos[7].

Imagen 3: Grupo bajo el arco construido con ramas, arbustos y semillas cercano de la casa de Antonio López. De frente y en el centro de la escena se distingue a Antoni Gaudí. Código de imagen 10191573. Real Biblioteca de Palacio, Madrid, Patrimonio Nacional, FOT/365.
Imagen 4: Detalle de la foto anterior.

Esta actitud de confianza y complicidad coincide con las reseñas sobre la personalidad de Gaudí, persona de trato afable, cordial con sus colaboradores y gustoso de la buena conversación y el humor sencillo[8].

Destaca la conformación de este arco construido con ramas, arbustos y semillas. Cabe preguntarse sobre la participación de Gaudí en su concepción. Dado que fue aparentemente obligado a situarse al centro de la escena, conjeturamos que puede haber sido importante. Además, la conformación de este elemento encaja con algunas de sus ideas acerca del uso de los recursos locales y el logro de resultados sorprendentes utilizando de forma inteligente los materiales más económicos, principios que puso en práctica a lo largo de su actuación profesional.

Otro elemento por señalar es la gran lámpara eléctrica que cuelga del arco, que, según reseñas, produjo asombro cuando fue encendida[9].

En una tercera fotografía del álbum de Leandro Desages se observa una cincuentena de personas bajo otro arco que habría proyectado Cascante, formado por mazorcas de maíz y «tortas de borona» —pan de maíz tradicional del norte de España—, formando un proporcionado arco de medio punto con grandes contrafuertes. Se puede leer «A SS. AA. RR.»[10]. La foto es algo borrosa, pero permite suponer que quien parece ser la misma persona que identificamos con Gaudí y el que suponemos Cascante, están situados al centro.

Como curiosidad, en este caso posan varias mujeres vestidas con atuendos tradicionales, cosa que no ocurría en las anteriores fotografías. Existen más fotos en este álbum donde se repiten algunos de los personajes retratados en las dos que hemos analizado. Sería de interés identificar a los otros importantes arquitectos y artistas que colaboraron en estas notables obras, como Joan Martorell, Oriol Mestres o Camilo Oliveras.

Como conclusión reafirmamos nuestra opinión fundada sobre la identidad del personaje retratado: la persona señalada en las dos fotografías analizadas es Antoni Gaudí, durante su participación en el proyecto y ejecución de las obras con motivo de la visita del Rey Alfonso XII y su corte a Comillas en aquel verano de 1881.


Bibliografía, notas y fuentes:

[1] Leandro Desages fue un fotógrafo francés radicado en España que ejerció su actividad en diversas ciudades, principalmente en Santander. Las fotos en cuestión fueron incorporadas a los trabajos de Antonio Sama García sobre Gaudí y el modernismo en Comillas, en especial en su Tesis Doctoral Gaudí y la arquitectura de la Renaixença en Comillas, dirigida por Francisco Calvo Serraller y defendida el 10 de noviembre de 2011 en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid.

[2] Sazatornil Ruiz, L. (1997) Gaudí en Comillas. Entre el orientalismo y el modernismo. En Ignacio Henares Cuéllar y Salvador Gallego Aranda (Eds.) Arquitectura y Modernismo: Del Historicismo a la modernidad. Comunicaciones presentadas en el Congreso Nacional de la Arquitectura Modernista celebrado en Melilla, 23, 24, 25 y 26 de abril de 1997. Departamento de Historia del Arte, Universidad de Granada, 383-397.

[3] Pueden ser consultados: Sazatornil Ruiz, L. (1998) A orillas del Cantábrico. Arquitectura y veraneos regios, Reales Sitios. Revista del patrimonio nacional, XXXV, 50, 15-16; Bassegoda Nonell, J. (1989) El Gran Gaudí, Ed. Ausa, Sabadell, 144-146; y Sama García, A. (2011) El sueño de unas jornadas de verano: Arte y metamorfosis en la celebración de los veraneos regios de Comillas (1881-1882), en I Jornadas de investigación Arte y Ciudad, 24 y 25 de noviembre de 2011, Grupo de Investigación Arte, Arquitectura y Comunicación en la Ciudad Contemporánea, Universidad Complutense de Madrid, 75-92.

[4] Diario de Barcelona. Barcelona, 15 de junio 1881, 8.489. Edición de la tarde.

[5] Torcida, J. A. Fotografía antigua de Cantabria. Blog sobre fotografía antigua de Cantabria, sus fotógrafos y su coleccionismo https://fotografiaantiguadecantabria.blogspot.com/2011/11/leandro-desages-ii.html

[6] El Palacio de Sobrellano, residencia de Antonio López, no llegó a ser concluido a tiempo para este evento.

[7] El archivo de Cascante, al igual que el de Gaudí, fue completamente destruido durante los episodios de la Guerra Civil, por lo que se conservan pocos documentos sobre su trabajo y su vida.

[8] Es muy interesante la semblanza que hace sobre Gaudí, Pin i Soler, J. en El Temple de La Sagrada Família. L’arquitecte Gaudi, La Veu de Catalunya, 15 de noviembre de 1905, Ed. Vespre, 1-2. Sobre su trato amable y respetuoso con sus colaboradores y operarios existen numerosos testimonios. Por ejemplo, en Bergós Massó, J. (1974) Gaudí. El hombre y la obra, Universidad Politécnica de Barcelona, 38.

[9] Lanuza, A. (1881) Comillas. Apuntes… y reseña de la permanencia de SS.MM. y AA. En aquella villa.

[10] Ibid., La fotografía fue publicada en Sazatornil Ruiz, L. (1996) Arquitectura y desarrollo urbano en Cantabria en el siglo XIX, Universidad de Cantabria, Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria y Fundación Marcelino Botín, 299; y en otras publicaciones posteriores del mismo autor.