David Agulló
Doctor. Arquitectura

Imagen: Aleix Bagué Trias de Bes.
Invisibilizado por los altos y antiguos muros del recinto del antiguo manicomio de Sant Boi de Llobregat, cerca de Barcelona, se extiende un jardín modernista de inspiración mariana que el tiempo decidió ocultar. Olvidado por la historiografía, no aparecía en ningún tratado de arquitectura ni en libros de historia. Las piedras que lo conforman parecían esconder un enigma y un misterio, esperando pacientemente a que fuera descifrado.
Las construcciones que forman este jardín, realizadas entre 1903 y 1912, aluden, anticipan o son coetáneas a obras de Antoni Gaudí, tales como el banco ondulado del Park Güell (1910-1913), la Casa Milá (1906-1912), la cripta de la Colonia Güell (1908-1914) y la maqueta de las naves de la basílica de la Sagrada Familia (1915-1921).
La arquitectura de la obra modernista del psiquiátrico de Sant Boi es, en parte, rudimentaria y poco pulcra, y además, expresa una espontaneidad que es propia de una obra en la que se está experimentando. Pero, por otro lado, la construcción objeto de este artículo también presenta elementos de una gran calidad plástica y compositiva, y una vez que elaboramos y analizamos los planos de la misma, se hizo patente que contiene una arquitectura rígidamente proyectada que dispone de un sistema estructural de gran complejidad mecánica y geométrica. Durante los años en que se estaba edificando esta construcción, el antiguo manicomio de Sant Boi de Llobregat disponía de talleres donde las personas con enfermedad mental aprendían el oficio de albañil, y participaban en las diferentes obras de ampliación y mantenimiento que se hacían en el centro. Dadas las características del conjunto modernista de este centro psiquiátrico, en algunos aspectos próximos al arte naíf, se hace plausible pensar que algunos pacientes de la institución podrían haber participado en su construcción, aunque siguiendo siempre las directrices de un complejo proyecto dibujado y dirigido por un arquitecto de primer orden, de cuyo nombre no hay constancia escrita.


Contexto histórico y entorno inmediato
Los años en que se construyó este jardín modernista coinciden en el período en que Gaudí y sus colaboradores estaban edificando la Colonia Güell y su iglesia, trabajos llevados a cabo entre 1898 y 1914. Antoni Gaudí, en los años dedicados al proyecto de la Colonia Güell, hizo el entonces largo trayecto desde Barcelona hasta el núcleo industrial, centenares de veces, viajando en tren hasta la estación de Cornellà y después, en una tartana, atravesaba el municipio de Sant Boi de Llobregat bordeando, muy poco antes de llegar a la colonia, el recinto del antiguo manicomio de Sant Boi, donde, entre 1903 y 1912, se estaba construyendo un conjunto de grutas y bancos que, tal como hemos dicho, son coetáneas o anticipan obras posteriores de Antoni Gaudí.
Se da la circunstancia de que en aquellos años, el arquitecto había establecido vínculos con el municipio de Sant Boi de Llobregat, dado que diferentes talleres de artesanos del mismo municipio participaban en la construcción de la iglesia de la Colonia Güell, hecho que conocemos porque se han conservado facturas de estos talleres firmadas por Gaudí y de viajes en tartana de los trayectos que hizo el arquitecto al mismo municipio. Además, hay que poner énfasis en el hecho de que, para la primera fase de las obras del Park Güell y la Cripta de la Colonia Güell, se contrató, como constructor principal a Lluís Parés que, igual que muchos de sus albañiles, había nacido y trabajaba en el mismo municipio de Sant Boi de Llobregat.
Hay que tener también en consideración los vínculos existentes entre el centro psiquiátrico y Eusebi Güell, principal mentor de Gaudí, haciéndose evidentes en el hecho de que, en 1885, a causa de una epidemia de cólera existente en el mismo centro psiquiátrico, 290 enfermos fueron traslados a la finca Can Soler, propiedad del mismo Eusebi Güell, la cual formaría posteriormente parte de la Colonia Güell; y esta, se ubicaba muy cerca del antiguo psiquiátrico de Sant Boi de Llobregat.
Forma
En los jardines modernistas del actual Parque Sanitario San Juan de Dios, antiguo manicomio de Sant Boi de Llobregat, construidos entre 1903 y 1912, encontramos toda una serie de elementos arquitectónicos y complejos esquemas compositivos y estructurales que nos remiten, ineludiblemente, numerosos aspectos de la obra que Antoni Gaudí estaba llevando a cabo, en el mismo lapso de tiempo o a continuación de haberse finalizado las diferentes fases de construcción de este jardín.
Tal como hemos dicho anteriormente, así encontramos aquí, entre otros y como fragmentos, un antecedente de los techos de las naves del templo de la Sagrada Familia (1915-1921), la estructura compositiva de la planta de la cripta de la Colonia Güell (1908-1914), aspectos formales de la Casa Milà (1906-1912) y la sección y trencadís del banco serpentín del Park Güell (1910-1913).
Esta construcción modernista disponía de más superficie y elementos arquitectónicos de los que han pervivido, los cuales fueron desapareciendo en las diferentes ampliaciones y modificaciones llevadas a cabo en el centro sanitario.

El aspecto que merece más consideración de los que contiene este jardín es, sin duda, las estructuras que lo sustentan. Hay en el mismo una edificación, la «Cueva-cascada», realizada en 1906, que contiene un sistema estructural que tiene muchas analogías con el sistema estructural —inédito hasta entonces en la historia de la arquitectura― de las naves laterales de la Sagrada Familia, empezado a proyectar por Gaudí en 1915, y finalizándose en 1921 en forma de planos y una gran maqueta de yeso.
El esquema conceptual de las estructuras de los techos de la Sagrada Familia, se basa en generar bóvedas en forma de hiperboloide con la parte cóncava más desarrollada, demarcadas por capiteles en forma de medio hiperboloide convexo, formándose a partir de estos, paraboloides hiperbólicos y planos que dan continuidad formal a los dos sistemas estructurales. En la «Cueva-cascada» hay una bóveda que forma medio hiperboloide cóncavo que está apoyada, concéntricamente, sobre pilares análogos, en algunos tramos, a medio hiperboloide convexo, existiendo además un conjunto de formas curvas que hacen la función de entreligarlas. Así pues, nos encontramos, en el conjunto arquitectónico de Santo Boi de Llobregat, unas estructuras que se aproximan, en cuanto a las relaciones geométricas que se establecen entre los diferentes elementos estructurales, a las estructuras de las bóvedas del templo de la Sagrada Familia, empezadas a proyectar por el arquitecto Antoni Gaudí nueve años después y de manera inédita en la historia de la arquitectura.



El otro aspecto más relevante en cuanto al contenido formal de este jardín, es la existencia de una serie de bancos con trencadís, finalizados en 1912, que anticipan las formas del banco serpentín del Park Güell, construido entre 1911 y 1914. En sección, la forma de los bancos de Sant Boi y los del Park Güell es prácticamente la misma; generadas a partir de un frontal semiparabólico y unos cambios de planos que se articulan mediante «medias cañas» y semiparábolas.
En cuanto a los trencadís, cabe decir que los de ambos parques contienen a la vez similitudes y diferencias remarcables. Así, los de Sant Boi de Llobregat se estructuran a partir de «manchas» en formas irregulares de colores homogéneos o motivos vegetales que se entreligan formando una estructura compositiva sinusoidal. En cambio, en el Park Güell encontramos un trencadís que es una mezcla y yuxtaposición de colores creando un collage, agrupándose en geometrías ortogonales —cuadrados, rectángulos, etc.— o formas irregulares delimitadas, en parte, por rectas. Pero por otro lado, tanto en los trencadís de Sant Boi como en los del Park Güell hay círculos fragmentados en 3 o 4 partes formando principalmente cruces, y letras X e Y.

Un relato simbólico en el contexto histórico del siglo XIX y principios del XX
El jardín modernista del antiguo psiquiátrico de Sant Boi de Llobregat estaba dedicado, mediante una gran escultura, a la Virgen de Lourdes. Y, además, pese a estar formalizado como un jardín tradicional chino, contiene una serie de elementos arquitectónicos, funcionales y simbólicos que lo vinculan a un templo cristiano, el cual se fundamenta y estructura, en gran parte, en base al texto del Apocalipsis de San Juan.
Queremos hacer hincapié ahora en que, en el ámbito de la cultura occidental, la irrupción de la modernidad en pleno siglo XIX con la consecuente secularización de la sociedad y la gradual pérdida de las formas de vida tradicionales, implicó una respuesta de reafirmación religiosa por parte de la iglesia católica. Y que, coincidiendo con este período, se dieron en Europa, toda una serie de apariciones marianas —aceptadas por la Iglesia católica— que emitieron un relato, muchas veces, vinculado al argumento del texto del Apocalipsis de San Juan. Consiguientemente, en el importante resurgimiento católico en Europa de mediados y finales del siglo XIX, la gruta y la Virgen se convirtieron en icono, lugar de peregrinaje y reencuentro de un lugar sagrado que tenía que coexistir con un mundo contemporáneo que estaba ya totalmente secularizado.

También en Cataluña, se inició definitivamente, durante la segunda mitad del siglo XIX, el proceso de cambio hacia la modernidad y contemporaneidad. Regida ya por un sistema político liberal y una economía plenamente capitalista, se caracterizaba por un gran crecimiento económico e industrial que culminó en la realización de dos grandes proyectos: la Exposición Universal de 1888 y el «Pla Cerdà». Todo ello comportó, definitivamente, la gran transformación y expansión urbanística de Barcelona. Esta nueva realidad también implicó una progresiva laicización de la sociedad, y en respuesta a este fenómeno, la iglesia católica, que consideraba el liberalismo fuente y origen de todos los males, transmitió un discurso recordando el contenido católico de la historia de Cataluña, además de promocionar peregrinaciones y devociones. A la vez, aparecieron también muchos grupos católicos que respondieron con un discurso de confrontación hacia los cambios importantes y traumáticos producidos por la modernidad, y es en este contexto que la Asociación Espiritual de los Devotos de Sant Josep empezó a idear y construir el templo de la Sagrada Familia, concibiéndolo como un templo expiatorio que, financiado con donaciones, tenía que suponer, para la sociedad del momento, un medio de redención social y espiritual.
Cabe decir también que en Cataluña, en la última década del siglo XIX se produjo un periodo de crispación en todos los ámbitos de la sociedad, generado, principalmente, por los graves desequilibrios sociales y económicos existentes. Consecuentemente, esta fue una etapa en la que el liberalismo, el obrerismo, las clases populares y la iglesia entraron en conflicto de intereses de cariz económico, social y moral, hasta que se derivó hacia hechos tan importantes como la primera huelga general en Barcelona, en 1902, con la desmesurada represión por parte del gobierno y la patronal; los múltiples atentados anarquistas; y finalmente, en 1909, con los violentos acontecimientos de la Semana Trágica.
Ante toda esta serie de cambios que desembocan, ya inevitablemente, en una sociedad regida por los parámetros del racionalismo y de la ciencia, la gruta mariana también sirvió de referencia a los católicos conservadores catalanes para reconstruir todo su mundo simbólico y religioso. Y así, en Cataluña también se fue difundiendo, progresivamente, la advocación a la Virgen María de Lourdes y se construyeron muchos jardines con grutas dedicadas a la Virgen.
Una de las más representativas elaborada durante este periodo fue la de la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia, que, con todas sus referencias al texto del Apocalipsis, y ubicada por encima de todas las escenas bíblicas y enmarcada en una gruta, se representa la coronación de la Virgen Maria. Además, se ha de mencionar, de esta época, la fachada de la Casa Milà que, disponiendo de unas formas que evocan un conjunto de grutas, tenía que estar coronada por una gran escultura de la Virgen que, finalmente, no se colocó para evitar las posibles actuaciones de grupos anarquistas y anticlericales.
La edificación modernista del antiguo manicomio de Sant Boi de Llobregat, dedicada a la Virgen de Lourdes, contenía esculturas de la Virgen, grutas, fuentes, todo tipos de vegetación e imágenes, creando así, toda una serie de simbología propiamente mariana. Pero el elemento simbólico más significativo es una capilla que formaliza una gruta que contiene una Virgen y de donde emana frontalmente una lengua de agua que forma un lago y que parece aludir a la fuente de la aparición de la Virgen. También esta gruta que contiene la Virgen de Lourdes con la corona de doce estrellas del Apocalipsis —a diferencia de la Virgen de Lourdes original—, modela, de forma abstracta, un dragón de dos expresivos ojos que, prolongando sus tentáculos y abriendo la boca, desprende agua de su interior, hecho que permite establecer, en todo este conjunto arquitectónico, una referencia simbólica al pasaje del Apocalipsis de «La mujer y el dragón», en que se narra, entre otros aspectos, como la Virgen es perseguida por un gran dragón que, finalmente, escupe agua una vez vencido.


Conclusiones: Gaudí en el contexto de la modernidad
Así pues, la transformación y los cambios generados por la modernidad, produjeron, desde el ámbito católico, todo un discurso en contraposición a la misma y de reafirmación religiosa que se plasmó también en el arte; discurso del cual Gaudí fue uno de sus máximos exponentes; aunque se de la paradoja de que el lenguaje arquitectónico de Gaudí fuera absolutamente moderno.
Una de las múltiples causas del ocultamiento, deliberado o no, de este conjunto modernista de Sant Boi de Llobregat, fue la posterior interpretación que el movimiento artístico llamado «noucentisme» hizo de la obra de Antoni Gaudí. En la normalización cultural e ideológica que promovió el «noucentisme», se hizo evidente la imposibilidad de que una obra como la del jardín modernista de Sant Boi de Llobregat, hubiera podido ser asumida y aceptada. Para ilustrar lo dicho serviría el ejemplo de la sentencia de 1906 de Eugeni d’Ors: «el pueblo catalán está obligado a soportar sobre los hombros de su frágil normalidad, dos sublimes anormalidades: la poesía de Maragall y la Sagrada Familia».
Así, los intelectuales «noucentistes», con la voluntad de integrar esta anormalidad, y convertirla en uno de los símbolos del catalanismo conservador, hicieron una lectura de la Sagrada Familia en un sentido en el que la carga simbólica católica quedó en un segundo término. Los autores «noucentistes» interpretaron la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia, cargada de exuberantes y exageradas formas y elaborados discursos simbólicos —en clave mariana y apocalíptica—, como una composición meramente geométrica, en la que los mitos ideológicos «noucentistes» —latinidad, mediterráneo, proporción, claridad…— fueran los protagonistas. Así, se interpretó la obra de Gaudí, fundamentalmente, desde parámetros constructivos, estructurales y geométricos, valorándose sus recursos estructurales: los arcos catenarios, los funículos, las cuádricas regladas, las formas inclinadas,… y obviándose su importantísima y determinante carga formal y simbólica. Haciéndose así inviable la posibilidad de asumir la rudimentaria y, a primera vista, «extravagante» obra modernista mariana del sanatorio mental de Sant Boi de Llobregat.
El discurso ideológico católico —y todo el pensamiento que intenta contraponer frente a la modernidad— plasmado en las últimas grandes obras de Antoni Gaudí, se sitúa, en este caso, en el contexto de un sanatorio mental y con la participación directa de los pacientes en la misma obra, creando un espacio arquitectónico para que sea posible, mediante la Virgen de Lourdes, el milagro y la curación. Pero el contexto cultural y social que, desvinculándose progresivamente de la religión, se organizaba, de forma inexorable, única y exclusivamente con los parámetros de la modernidad, hizo muy difícil entender, tanto conceptual como simbólicamente, el sentido del jardín modernista de la Virgen de Lourdes del antiguo manicomio de Sant Boi de Llobregat, obra pensada y construida, dadas sus excepcionales características, por el arquitecto Antoni Gaudí.
Bibliografía, notas y fuentes:
Basado en la tesis doctoral «Gaudí i els jardins de l’antic manicomi de Sant Boi de Llobregat» de David Agulló Galilea. Dirigida por Juan José Lahuerta.

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