Volker H. Schmidt, From Societas to World Society. Genealogy of a Concept. Leiden-Boston, Brill, 2025, 391 pp. ISBN: 978-90-04-72731-1.
Miguel Pablo Sancho
Profesor de la Universidad Católica de Murcia
Fecha de publicación: 22/09/26

La obra está encuadrada en la colección Theory Workshop (Volume 3) de la prestigiosa editorial Brill, que sin duda ha tomado una decisión acertada publicando esta monografía; pocas categorías o nociones poseen una importancia tan decisiva para las Ciencias Sociales como la de “Sociedad”. Paradójicamente, se trata también de una de las concepciones cuya evolución histórica ha recibido menor atención sistemática. La obra de Volker H. Schmidt aborda precisamente esa laguna mediante una ambiciosa y pormenorizada reconstrucción genealógica destinada a esclarecer el itinerario intelectual que conduce desde la societas del derecho romano hasta las actuales teorías de la sociedad mundial. El resultado no es únicamente una historia conceptual del término, sino una revisión crítica de algunos de los presupuestos epistemológicos que han estructurado la sociología desde su constitución como disciplina científica.
El propósito central del libro consiste en demostrar que la identificación entre sociedad y Estado-nación —aceptada durante largo tiempo como un supuesto prácticamente indiscutido por buena parte de la sociología— constituye una construcción histórica contingente antes que una necesidad analítica. Schmidt sostiene que dicha identificación deriva de una larga tradición intelectual iniciada en la Antigüedad clásica, reelaborada durante la Edad Media y consolidada por la filosofía política moderna, hasta integrarse finalmente en la teoría sociológica del siglo XX. Desde esta perspectiva, la crítica del nacionalismo metodológico no puede limitarse a denunciar sus consecuencias actuales, sino que exige reconstruir históricamente la formación del propio concepto de “sociedad”. Esta orientación metodológica confiere a la obra un alcance que trasciende ampliamente la historia de las ideas, situándola en el terreno de la epistemología histórica de las ciencias sociales.
Uno de los principales méritos del estudio reside en la amplitud de la perspectiva adoptada. Schmidt desplaza deliberadamente el origen de la reflexión sociológica mucho más allá de los autores clásicos del siglo XIX para situarlo en la tradición jurídica y política romana. La societas, concebida inicialmente como categoría del derecho privado, experimentó una profunda transformación al convertirse, mediante la expresión societas civilis, en fundamento conceptual de la comunidad política. A juicio del autor, esta mutación semántica condicionó decisivamente toda la evolución posterior del pensamiento occidental, hasta el punto de que la sociología heredó un vocabulario cuya carga normativa permaneció en buena medida inadvertida. La tesis no es enteramente novedosa en el ámbito de la historia conceptual, pero Schmidt la desarrolla con una amplitud documental y una continuidad argumentativa que difícilmente encuentran precedentes recientes.
Diremos ahora unas palabras sobre el autor. Volker Hermann Schmidt estudió ciencias políticas, estudios culturales y sociología en las universidades de Marburgo, Birmingham y Bielefeld, donde se licenció en sociología en 1987. Finalizó su formación académica con un doctorado en 1995 en la Universidad de Bremen y la habilitación en 2000 en la Universidad de Mannheim. Durante el curso académico 1997-1998, fue becario J.F. Kennedy Memorial en el Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Harvard. En diciembre de 2000 se incorporó a la Universidad Nacional de Singapur. Durante el año académico 2008-2009, fue investigador visitante en el Clúster de Excelencia “Religión y Política en la Modernidad” de la Universidad de Münster, en cuyo Centro de Estudios Avanzados en Bioética también realizó dos estancias de un mes de duración durante los veranos de 2010 y 2011. En el año académico 2013-2014, pasó otros seis meses como investigador en ese lugar, además de seis meses como investigador en el Centro de Investigación Interdisciplinaria (ZiF) de la Universidad de Bielefeld. Así, se puede decir que ha recorrido un largo camino, no sólo académico sino también personal, desde sus inicios de juventud en las humildes ciudades de Marne y Brunsbüttel, en la zona del Elba, “rodeadas de campos de coles, patatas y remolacha azucarera” (p. XI), hasta acabar en la desarrollada, populosa y cosmopolita Singapur.
Volviendo a la obra, destacaremos su valor por el convincente análisis de la continuidad existente entre el pensamiento clásico, la filosofía política medieval y el contractualismo moderno. Schmidt demuestra que autores tan diversos como Cicerón (106-43 a. C.), Tomás de Aquino (1224/1225-1274), Hobbes (1588-1679), Locke (1632-1704) o Rousseau (1712-1788) participan, con las diferencias propias de cada contexto y época, de una misma tradición conceptual que entiende la sociedad como una comunidad políticamente organizada. Incluso cuando la fundamentación teológica es sustituida por el contrato social, permanece intacta la asociación entre sociedad, autoridad política y orden territorial. La modernidad modifica los fundamentos de legitimidad, pero no altera sustancialmente la arquitectura conceptual heredada, que se podría remontar incluso a Aristóteles.
Este planteamiento permite comprender la posición ocupada por los grandes clásicos de la sociología. El libro evita presentar a Tönnies (1855-1936), Weber (1864-1920) o Durkheim (1858-1917) como hitos cronológicos; en cambio, aparecen como momentos diferenciados dentro de la evolución del concepto de sociedad. La lectura de Durkheim resulta especialmente significativa, pues Schmidt identifica en su teoría de la solidaridad el punto de inflexión que permitirá posteriormente a Parsons (1902-1979) convertir el Estado nacional en la expresión sociológica más acabada de la sociedad moderna. Se trata de una interpretación sólida y bien argumentada, aunque quizá tienda a enfatizar la continuidad entre ambos autores en detrimento de algunas diferencias sustanciales relativas a la naturaleza de la integración social.
Es precisamente en el tratamiento de Talcott Parsons donde comienza a perfilarse la tesis central del libro. Schmidt interpreta el funcionalismo como la culminación de una larga tradición iniciada con la societas civilis. Bajo la aparente neutralidad del lenguaje sistémico, Parsons mantendría intacta la concepción de la sociedad como unidad territorial relativamente autosuficiente. La observación resulta especialmente pertinente porque desplaza el debate desde el contenido de las teorías hacia los presupuestos históricos que las hacen posibles.
La ruptura se produce, según Schmidt, con Niklas Luhmann (1927-1998). El sociólogo alemán no representaría simplemente una evolución del funcionalismo, sino un auténtico cambio de paradigma, comparable, en cierto sentido, al tránsito desde la filosofía política clásica hacia la sociología moderna. La sociedad deja de definirse mediante criterios territoriales o políticos para convertirse en el sistema global de todas las comunicaciones socialmente posibles. Esta redefinición elimina la necesidad de identificar sociedad y Estado, permitiendo interpretar la globalización no como un fenómeno externo a las sociedades nacionales, sino como la manifestación de una única sociedad mundial funcionalmente diferenciada. Es precisamente aquí donde la obra alcanza su mayor originalidad. Schmidt no propone simplemente sustituir una teoría por otra; demuestra que la aceptación de la sociedad mundial exige abandonar una tradición conceptual cuya antigüedad supera los dos mil años. La fuerza del argumento reside en que la preferencia por Luhmann no aparece como una opción doctrinal arbitraria, sino como la conclusión lógica de toda la reconstrucción histórica precedente.
No obstante, esta misma coherencia constituye también uno de los aspectos susceptibles de discusión. La centralidad concedida a Luhmann conduce ocasionalmente a una valoración excesivamente crítica de autores como Habermas (1929-2026) o Bourdieu (1930-2002), cuya capacidad para explicar procesos transnacionales quizá resulte aquí infravalorada. Del mismo modo, la comparación con Wallerstein (1930-2019) y John W. Meyer (n. 1935), aunque conceptualmente precisa, podría haberse beneficiado de un análisis más detenido de las convergencias existentes entre las distintas teorías de la globalización.
Otro aspecto que merece atención es la posición adoptada respecto al eurocentrismo y el concepto de “nación-estado”. Aunque Schmidt afirma que “The purpose is decidely not to debunk the Nation-State concept” (p. 19), reconoce explícitamente que su reconstrucción se limita al desarrollo occidental del concepto de sociedad y que una auténtica teoría global exigirá incorporar tradiciones intelectuales ajenas a Europa. Esta cautela metodológica constituye una virtud, pues evita extrapolaciones apresuradas; sin embargo, deja abierto un interrogante fundamental: hasta qué punto la genealogía propuesta puede servir de fundamento para una teoría verdaderamente múltiple de la sociedad. El propio autor reconoce que esta tarea deberá ser desarrollada por investigaciones posteriores.
En definitiva, nos encontramos ante una obra de extraordinaria ambición intelectual, destinada a convertirse en un referente obligado para la historia conceptual de la sociología. Su principal aportación no consiste únicamente en reconstruir la evolución del término societas, sino en demostrar que las categorías fundamentales de las Ciencias Sociales poseen una historicidad que condiciona decisivamente su capacidad explicativa. Schmidt invita así a reconsiderar los fundamentos mismos de la disciplina, y plantea, con notable rigor historiográfico, la necesidad de adaptar el concepto de sociedad a un escenario caracterizado por la creciente integración global. Se trata, en definitiva, de un libro que interesará no solo a sociólogos, sino también a historiadores de las ideas, filósofos políticos y especialistas en teoría del derecho, y cuya influencia probablemente se dejará sentir en los futuros debates sobre la redefinición del objeto de la Sociología.

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