Iñaki Vázquez Larrea
Doctor en Antropología
Fecha de publicación: 07/09/26

“El mito de la reclamación histórica de Eretz Israel, que fortaleció los abnegados esfuerzos de los primeros colonos sionistas y legitimó la adquisición territorial del futuro Estado, lo llevaron después de diecinueve años de independencia a quedar encerrado en una opresiva situación colonialista de la que todavía no puede librarse”
Shlomo Sand
Dos niños sangran ahora/ en su tierra, Palestina/ arrasada en una ruina/mientras Israel devora/mata mucho y sin demora/ para barrerlos del mapa /Y el mundo se calla y tapa/esta crueldad infinita/Sangran por la cabecita/ y su blusita empapa.
Sangre inocente
Félix Maraña.
A mediados de la década de los ochenta del pasado siglo, el historiador conservador Ernst Nolte describió los crímenes nazis como reactivos, producto, en gran medida, de la rabia suscitada por los más de medio millón de civiles alemanes muertos en los bombardeos aliados sobre las grandes urbes del Reich. Negaba que el holocausto deviniera de la naturaleza racista y totalitaria del nacionalsocialismo. Cosas de la guerra, venía a decir.
Podría establecerse un curioso paralelismo entre los crímenes (reprobables, sin duda) del fundamentalismo islamista de Hamas, del 7 de octubre y la supuesta reacción israelí que se ha cobrado, de momento, la vida de 73.000 palestinos, en su mayoría mujeres y niños. La opinión preponderante en Occidente, en especial en Alemania, es que la respuesta sionista es moralmente legítima. Al parecer, Israel simplemente vela por su seguridad nacional.
Lo que el argumento oculta, es que la fortaleza de Hamas es el lamentable epílogo genealógico de décadas de humillación, ocupación, crímenes y apartheid sobre los pobladores palestinos de la Franja. Ya en el año 2002, el intelectual palestino Edward Said describía de esta manera las condiciones de vida de los palestinos en Gaza:
“Gaza está rodeada en tres de sus lados por una alambrada electrificada como animales, los habitantes se ven incapaces de moverse, de trabajar, de vender las verduras y frutas que cultivan, de ir a la escuela. Están expuestos a los ataques de aviones y helicópteros israelíes, mientras en tierra son abatidos como conejos por blindados y ametralladoras. Hambrienta y miserable. Gaza es, desde el punto de vista humano, una pesadilla compuesta (…) por miles de soldados dedicados a la humillación, el castigo y el debilitamiento intolerable de cada palestino, independientemente de su edad, sexo y estado de salud. Los suministros médicos son retenidos en la frontera, las ambulancias son tiroteadas o se entorpece su tránsito. Se derriban y arrasan cientos de casas y tierras de cultivo, y se destruyen cientos de miles de árboles en nombre de un castigo colectivo sistemático a los civiles, en su mayoría refugiados como consecuencia de la destrucción de su sociedad en 1948”. (En Enzo Traverso, Gaza en la Historia, pág. 17)
El propio Primo Levi, recordó a Israel que el Holocausto no le otorgaba un status de inocencia ontológica, tras la matanza de refugiados palestinos en el Líbano, en Sabra y Shatila (1982), y que sus crímenes obedecían, más bien, a la naturaleza teológica/política de su propio Estado. De hecho, no dudo en tildar a Begin de fascista: “Sé muy bien que Israel ha sido fundado por gente como yo, pero menos afortunada que yo. Hombres con el número de Auswitch tatuado en el brazo, sin hogar ni patria, que escaparon de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, que encontraron allí un hogar y una patria. Sé todo esto. Pero también sé que este es el argumento favorito de Begin. Y niego validez a un argumento tal”. (En Enzo Traverso, Gaza en la Historia, pág. 94).
Esto, ni más ni menos, es lo que nos recuerda, el poeta y escritor Félix Maraña en sus magníficos versos de La Sangre de Palestina. No se trata, por tanto, de la seguridad de Israel, lo que está en juego es la propia supervivencia del pueblo palestino.
BIBLIOGRAFÍA:
Maraña. F: La sangre de Palestina, Huerga y Fierro Editores, Madrid, 2026.
Sand, Shlomo; La invención del pueblo judío, Akal, Madrid, 2011. Traverso, E; Gaza ante la Historia, Akal, Madrid, 2024.

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