El significado de las palabras

Toni Gaitan
Fisioterapeuta

Fotografía: Javier Mina

Nuestro errático pensamiento nos limita y obstruye. Vemos en el mundo nuestras sombras no tratadas, nuestras crisis internas. Jamás importó tanto la circunstancia como cuando creíamos tener motivos para llorar. Al mismo tiempo, jamás nos importó tan poco como cuando nos sentíamos motivados para ganar cualquier batalla.

El mundo que vemos es una proyección de nuestras mentes, y como tal, el que no entienda las leyes del universo, jamás comprenderá el sentido y lo positivo del dolor y el sufrimiento.

El mayor impulsor hacia el crecimiento es el dolor, sin él, nada tendría sentido. La Luz no puede apreciarse sin la presencia de la oscuridad, no podemos saber si estamos bien sin antes habernos sentido mal. La presencia de un estado, crea automáticamente su contrario, sólo así podemos experimentar realmente nuestro ser.

Todo en nosotros tiene un sentido de evolución y crecimiento. Disponemos de cinco sentidos, y no diez. Tenemos un cerebro amnésico que nos hace recordar lo que sucedió, pero no lo que viene a acontecer. Hoy sabemos que el pasado, presente o futuro son una creación humana, fuente de nuestra mente selectiva. Todo lo que acontece, nos ocurre como una oportunidad para experimentar lo que vinimos a ser, y no otra cosa.

El que entienda esta visión del mundo, dejará de sufrir ante el dolor, y volverá la otra mejilla para darse a conocer realmente. Entenderá que, al final de la vida, la tendencia suele ser positiva, pero deberemos pasar por todos los altos y bajos para poder experimentarse a sí mismo desde la dualidad entre lo que parece ser bueno y malo.

El hecho de ver lo que aparentemente no puede verse, el sentido intrínseco que tienen las cosas, nos libera de nuestro propio condicionamiento mental que nos hizo sufridores en vez de libres. Libres de pensamiento, de emoción y de acción. Libres en nuestros propios resultados.

Cuando uno se vuelve víctima de su propia programación mental, el resultado en su vida nace por pura reacción automática. Cuando uno es un martillo, todo son clavos a los que machacar. Caemos continuamente en nuestras propias trampas, pues vemos afuera de lo que intrínsecamente somos. Somos víctimas de nuestras creencias, de nuestros patrones mentales.

Así, uno ve en la circunstancia un problema que debe atacar, y otro ve una oportunidad en la que poder expandir su auténtico ser.

Lo que nos define no es nuestro brillo, sino las sombras que no tuvimos el valor de tratar y que hoy están poniendo freno a nuestro brillo.

La pregunta esencial aquí es la siguiente:

¿Cómo estamos programados?

Existen personas que están programadas para ver el mundo en base al miedo, otros para verlo desde el amor. Lo que en Occidente una palabra puede tener un sentido peyorativo, en otro lugar puede tener un sentido completamente distinto. ¿Qué es lo que ha cambiado, si la palabra es la misma? La mentalidad, fuente de todo lo que nos ocurre.

En China, la palabra “Crisis” se formula con dos caracteres; “riesgo” y “oportunidad”. La función cambia con el sentido que le damos a todo lo que nos rodea. El ser humano es el único que desnaturaliza la vida, es el único que hace un uso indebido de su bien más preciado; el pensamiento.

Si volviéramos a recordar, si recordáramos nuestra sabiduría, si tomamos la decisión de despertar, en ese momento nos volveremos al mundo para salvarlo. Cualquier estallido que rompa nuestra rutina de seguridad, se nos presentará como un motivo para emprender lo que jamás tuvimos el valor de afrontar. Entonces, dicha crisis se convertirá en el punto de inflexión que más necesitamos para romper nuestras propias cadenas.

Recordemos que los problemas de la humanidad son la expansión de los problemas de la individualidad. Lo que esto indica es que es imposible mejorar al mundo sin un cambio real en nosotros. Si consideramos la problemática mundial, si vamos al origen de dichos asuntos, nos daremos cuenta de que son una respuesta al nivel de consciencia de cada uno.

Cuando nos volvamos observadores en vez de caer en la reacción y el desprecio por las opiniones ajenas, cuando dejemos de juzgar en base a nuestro entendimiento y aceptemos que absolutamente todo es posible en el nivel de la forma, será cuando dejaremos de estar ciegos y sordos. entonces, nada nos afectará y todo será un aprendizaje del que nutrirnos.

Decía Gandhi que “debemos ser el ejemplo de lo que queremos ver en el mundo”. ¿Hasta qué punto alguien puede cambiar y afectar de esta forma al colectivo? ¿Cuál es nuestro límite para cambiar un sistema de pensamiento que es completamente improductivo?

Gandhi, como muchas otras grandes personalidades, tuvo un antes y un después en su pensamiento, y por lo tanto, en el efecto que tuvo en la humanidad. No importó que en su juventud fuera racista y clasista, o que durmiera con niñas pequeñas para controlar su celibato. Importó, en cambio, el mayor efecto que tuvo en el mundo, en lo que realmente persistió durante el resto de su vida. Hoy, lo recordamos como uno de los mayores iconos que más aportaron a la Paz Mundial.

Nuestra mayor crisis puede ser la salvación de muchos, empezando por la nuestra propia. Nuestros actos son la voz de nuestros pensamientos. Los resultados, son la materialización de nuestro patrón mental. Todo empieza y termina en nosotros.

Pongamos otro ejemplo poco conocido. Los premios Nobel los inventó Alfred Nobel, químico, ingeniero e inventor de la dinamita. Los fines de más de 300 patentes explosivas ayudaron mucho a mejorar los procesos de producción en las minas de la época, pero pronto le dieron uso también en la Guerra.

Resumiendo mucho su historia, en 1888, el hermano de Alfred (Ludvig Nobel) falleció en Francia, dando lugar a un desafortunado malentendido por parte de la prensa francesa, que creyó que fue Alfred el fallecido. Lo que publicaron al día siguiente fue: “Muere el mercader de la muerte”. Y añadieron: “Dr. Alfred Nobel, quien se enriqueció encontrando manera de matar a más gente más rápido, murió ayer.”

Este error mediático hizo reflexionar al inventor. Le hizo pensar cómo le gustaría que le recordaran realmente tras su verdadera muerte. Lo que finalmente hizo, fue crear un nuevo testamento en el que donaba la mayor parte de su fortuna (unos 250 millones de dólares de la época) a otorgar una serie de premios a las personalidades que dedicaran su vida a cambiar el mundo gracias a las Ciencias Físicas, Químicas y Fisiológicas, gracias a trabajos literarios y a personas o asociaciones que prestaran el mayor servicio a la causa de la fraternidad a nivel mundial.

El famoso mercader de la muerte, pasó a ser el inventor de los premios de ciencia más importante a nivel planetario.

En la historia, está lleno de ejemplos de personas que cambiaron el significado de las palabras gracias a un cambio en el enfoque con el que vivían sus vidas.

¿Cómo queremos que nos recuerden tras nuestra muerte?

¿Cómo queremos vivir?

¿En base a qué cambios queremos mover el mundo?

¿Qué tipo de persona queremos ser?

Cuando tenemos claridad en este tipo de preguntas, obtenemos el mayor regalo de todos: saber cuál es nuestro camino y cómo recorrerlo. Con esta luz en la mente, es más complicado atorarse ante una circunstancia que, ni nos define, ni sella nuestro destino.

Bibliografía, notas y fuentes:

Jiddu Krishnamurti.,(2014). La libertad primera y última. Barcelona, España. Debolsillo.

Neville Goddard., (2017). El poder de la consciencia. Wisdom Collection.

Jugado. B., (2020). El mercader de la muerte. Jurado Grupo Editorial.

Nobel Media AB, ed.; Ringertz, Nils (2014): «Alfred Nobel – His life and work», https://www.nobelprize.org/alfred_nobel/biographical/articles/life-work/