Potencias del meme de Internet en educación

Nuria Rey
Profesora en la Universidad Rey Juan Carlos

Imagen: Diego Cuesta

Memética, imágenes y educación

Cada vez más y con mayor frecuencia se localizan estudios que analizan distintos formatos multimedia centrados en los memes de Internet, bien como artefactos de comunicación digital, como dispositivos desde los estudios visuales, como objetos publicitarios o como elementos para incorporar en procesos socializadores o formativos. Al remontarse a sus orígenes, en términos analógicos, el meme es la unidad de información cultural transmitida entre personas. Surge de la teoría memética de Dawkins (1993), que responde a cuestiones culturales desde la perspectiva evolutiva. Por tanto, y a diferencia de los genes, estos memes son copias que se adaptan y replican en interpretaciones distintas entre generaciones o entre pares. Son unidades que se transmiten por imitación, asimilación de costumbres y saberes o apropiación, a través de mecanismos interactivos donde puede predominar lo mental o lo afectivo. Estas unidades pueden configurar conjuntos de ideas, que van asentando sistemas más complejos de comportamiento; su asentamiento en el imaginario social colectivo determinara su éxito, de modo que solo los memes son memes mientras sobreviven en sociedad o comunidad.

La pertinencia de los estudios sobre memes contemporáneos, insertos en las dinámicas de interacción y socialización mediada por tecnología, responde a la realidad de habitar un mundo-imagen (Zafra, 2017; Fernández-Polanco, 2014), en el que la imagen digital, los entornos visuales y los acontecimientos icónicos funcionan con los medios y como medio con capacidad relacional entre lo informático, lo tecnológico, lo social y lo cultural. Salvando las diversas brechas digitales a nivel global, toda la población que ha crecido desde finales de la década de los 90 y primeros años de los 2000 (eras 1.0 y 2.0 de Internet en adelante) ha configurado su experiencia vital y de aprendizaje en este escenario, con la imagen como dispositivo de conexión intersubjetivo (Martín-Prada, 2016).

Desde este punto de partida se plantea un estudio con el que determinar las principales características del meme en el entorno online digital. De la misma manera, se pretenden localizar formas en que este puede incorporarse como recurso tecnológico en procesos educativos, recopilando estudios previos y añadiendo potencias encontradas durante el proceso de investigación. Con ello, se parte de la premisa de que el meme de Internet es un recurso con el que desarrollar diferentes habilidades y actitudes entre los estudiantes, premisa que se concretará en indicadores más específicos al concluir este trabajo. Los desarrollos y claves presentadas aquí surgen de una labor de largo recorrido utilizando diferentes estrategias para la revisión bibliográfica de la literatura previa acerca de los memes y sus posibles impactos en procesos formativos (concretamente, probados en contexto universitario desde la formación en ramas artísticas y de diseño, pero desglosados desde unas pautas generalizadas con potencial replicador o adaptativo en convivencia con los casos antecedentes).

Los memes de Internet y sus características en el online contemporáneo

La evolución en digitalización de procesos, opciones de accesibilidad y ventanas disponibles han sido determinantes para los cambios de códigos y actividades culturales a través de la web, produciendo sensaciones colectivas de conexión global e intercambio veloz de materiales, experiencias e informaciones. Lógicas hipermediales que sustentan el sistema red de comunicación y conocimiento actual. De la memética se toma el sentido de meme para nombrar a los objetos o fenómenos culturales, expandidos y comúnmente aceptados en espacios digitales para constituir memes de Internet. Ya en 1996, Heylighen planteó las particularidades de estas ideas o conductas de carácter cultural, fundamentadas en las variaciones de los contenidos web disponibles y transformadas en favor de los procesos globalizadores. El nivel de alcance dependerá del calado del meme, pudiendo ser menor a escala regional o de mayor impacto a nivel global, tanto en su forma inicial como en sus versionados, derivaciones o resignificaciones. Así, es “un fenómeno de la cultura digital donde los sujetos involucrados reinterpretan definiciones de la realidad, creando sus propios significados” (Arango, 2015, p. 123). Como apuntan Guzmán y Vélez (2012), aquellos que se reproduzcan en mayor cantidad y que cuenten con mayor longevidad serán los que permanezcan más tiempo en los imaginarios y dinámicas comunicativas y sociales.

En síntesis, un meme digital se comprende como los fragmentos o conjuntos culturales en Internet. En esta amplia concepción caben múltiples formas de entender y aproximarse a sus particularidades comunicativas, formales y técnicas. Los memes digitales, como elementos de representación social y recursos del mundo-imagen, se caracterizan por estar siempre en movimiento, en un “no permanecer quietos” (Rowan, 2015, p. 32), pues su primer propósito es expandirse e interpelar, así, a distintos usuarios, entornos, medios y procedimientos digitales. Se imbrican en el desarrollo de procesos informáticos y virtuales desde la inmaterialidad, la inmediatez y el carácter efímero propio de las imágenes digitales. Su velocidad, influencia y capacidad de viralidad o contagio repercute en la cantidad y diversidad de imitaciones y transformaciones que vayan alimentando la memoria colectiva web.

Por ser un material contagioso y con un funcionamiento en el ecosistema digital y online posthumanista, puede comprenderse desde alguna de las teorías que lo posicionan como objeto híbrido con capacidad de agencia. Son objetos, procesos o ambos simultáneamente (Ruiz, 2018), resultados mixto del dialogo y la conexión multimedial, objetos mediáticos que siguen lógicas apartadas de la linealidad para actuar en red. Combinándose, incluso, desde el plano analógico al virtual y viceversa, articulando en las vivencias actuales lo tecnológico, sensible, político, subjetivo y lo social, como explica Rowan (2015). Puede considerarse, así, como uno de los actores-red que permiten la comunicación efectiva y visual de la realidad contemporánea. Desde esta concepción, De la Rosa-Carrillo (2017) señala que el meme digital será “una suma fluida de actantes relacionándose e impactándose constantemente, pero al mismo tiempo reconociendo la existencia independiente de objetos digitales que una vez consumados se convierten en actantes también de la red” (p. 381).

Por su condición como imagen objetual y procedimental en el actual mundo hipervisual e hiperconectado, el meme de Internet se concibe como uno de los elementos protagonistas de los medios en el folclore digital (Shifman, 2013; Cortázar, 2014; Rowan, 2015; Márquez, 2018), término referido al conjunto de actitudes, protocolos y comportamientos culturales manifestados a través de la red de dispositivos de vivencias online y offline. Permite, de esta manera, ser motor de integración de dinámicas sociales digitales, reuniendo las potencialidades de los medios más tradicionales y de los más novedosos con las demostraciones culturales generacionales de los colectivos o comunidades usuarias de Internet. Configurando, pues, dispositivos de relevancia sobre el comentario de actualidad y de cotidianidad.

Los memes online se alimentan de las nuevas formas de comunicación y de la constante autorreferencia. Su impacto y calado dependen de su maleabilidad (Davison, 2012), de sus oportunidades para la recontextualización de sentidos y prácticas sociales, culturales y digitales (Ruiz, 2018; Milner, 2012). En ese avanzar de forma expandida y reinterpretada multiplica sus opciones de ser intervenido mediante orgánicas invitaciones a colaborar en su devenir solo con los propios mecanismos de socialización online. En parte, desde prácticas comunicativas y lúdicas que surgen de conocimientos específicos de las formalidades y normas comunitarias de creación creativa digital. Este tipo de ejercicios creativos (conscientes o inconscientes) inscriben habilidades para el remix: transformación, superposición, fragmentación y recombinación de elementos que incorporan nuevos significados a la experiencia. Fórmulas del collage, del fotomontaje o del pastiche son, entonces, estrategias de alcance desde los medios de comunicación contemporáneos de masas para el desarrollo de prácticas socioculturales, artísticas, publicitarias, de desarrollo de economías del mundo actual y también de acciones reivindicativas o de culture jamming, como explican Quintana y Tascón (2015).

Claves desde experiencias educativas previas

Las particularidades y complejidades señaladas del navegar y coproducir imágenes-memes en la actualidad apuntan a la posibilidad de desarrollar distintas competencias o habilidades en contextos educativos, que pueden ser aprovechadas para perseguir el objetivo de conectar el interior de las aulas con los estímulos, los intereses y las formas de expresión de la cotidianidad. En primer lugar, por contener en sus narrativas y modos de producción el manejo de una de serie de códigos y herramientas que suponen ejercicios de alfabetización socio digital. En segundo, porque intrínsecamente conlleva el uso de esas prácticas culturales, creativas y remix expuestas anteriormente. La presencia universal y ubicua de los materiales culturales en la web y sus modos de expresión configuran dinámicas pluri-lógicas, como señala Canevacci (2004): son artefactos híbridos “multisecuenciales” y “multiperspectivos” (p. 140) que contaminan y entrelazan los ambientes mediáticos, visuales y narrativos del entorno digital.

Por todo lo anterior, el meme de Internet ha ido creciendo en relevancia como recurso de estudio y análisis en procesos educativos desde distintos enfoques. A continuación, se incluyen brevemente algunos de ellos, procurando organizar los hitos según la cronología y en relación con las áreas de conocimiento desde las que se proponen.

Desde la formación superior en disciplinas de Ciencias de la Comunicación se localizan casos de estudio en los trabajos de Arango (2014), ampliando los hallazgos durante los siguientes años (2015, 2019) hasta la actualidad. En estos estudios se exponen conclusiones en las que este material funciona como recurso para el desarrollo de habilidades, conocimientos y actitudes de los estudiantes:

– Las habilidades que se pueden desarrollar pueden dividirse en dos áreas: las de carácter cognitivo y las digitales. Desde las primeras, se pueden abordar competencias transversales como la observación o la capacidad de síntesis y de análisis. Incluyendo, para ello, procesos de resolución de problemas y desarrollo de la creatividad para la comprensión de los fenómenos pasados y presentes. Para esos ejercicios de discriminación de información se trabajan, además, habilidades de interpretación, comparación, fragmentación y recomposición de la realidad, promocionando situaciones de reflexión crítica. Por otro lado, las habilidades digitales a desarrollar tendrán que ver con el manejo de herramientas, de fórmulas hipertextuales y de elección de materiales y recursos para la vida online.

– Los conocimientos que se potencian en la navegación y producción de materiales meméticos en procesos educativos son, según el autor, tres: los de carácter ortográfico desde el contexto digital (siendo personas conocedoras del propio entorno y lenguaje), los de comunicación no normativa u oficial (en el uso de errores involuntarios, voluntarios o jergas) y los de acercamiento a la realidad social (la actualidad, la noticia).

– Las actitudes que pueden impulsarse desde su producción son las vinculadas al desarrollo de la creatividad y la curiosidad. Con la creación de memes (que es, siempre, co-creación) se evidencian comportamientos de compromiso con la interpretación de un tema o suceso concreto, procesos de ideación, resumen y curaduría de contenidos, intentos de piezas gráficas finales, búsqueda de vías para llegar a ese material final. Con ello, Arango indica que esas creaciones contendrán actitudes desde el humor y la crítica social, debido al estilo más popular por el que se conocen estos artefactos digitales. Además, con la implicación docente se pueden proponer reflexiones en torno a la convivencia y el respeto en la vida conectada web. De esta manera, se pueden tratar cuestiones como el abuso, la ofensa o la burla.

Las últimas observaciones que ofrecen estos estudios hablan de la importancia de introducir recursos motivacionales en las prácticas educativas, pudiendo ser el meme uno de ellos, mientras se entienda como novedoso, alejado de formas más tradicionales e invitando a dinámicas más divertidas, distintas y agradables. Así, se generan escenarios “entre el estudio y el entretenimiento y entre la reflexión y la emoción” (Arango, 2014, p. 11). En estas relaciones, se adentra y acepta en el aula lo experiencial, lo relevante que está interpelando a esa generación en concreto en ese tiempo concreto. Reflejan, pues, la experiencia socialmente compartida o actualmente discutida, las relaciones culturales más significativas del momento. Por lo tanto, son útiles también como canal de la realidad de los estudiantes desde claves cualitativas de la vivencia personal y el encuentro entre pares.

Entrando en los apuntes obtenidos desde diferentes disciplinas, se pueden destacar los siguientes: estudios desde las áreas del diseño y artes visuales, como los de Castañeda en 2015 y Rey y Marmolejo en 2019, los de Beltrán (2016) y Balda (2019) en el ámbito de las matemáticas, o los de Vera (2016), Escandell (2017) y Gagliardi (2020) en los campos de la enseñanza en lengua y literatura. Comparten, entre ellos, la pertinencia y reconocimiento de las oportunidades ofrecidas por este artefacto gracias a su adaptabilidad, familiaridad y opciones de experimentación. Desde el año 2020, presumiblemente por el recorrido académico ya establecido junto al impulso de diálogos, encuentros y aprendizajes socio digitales propulsados por las prácticas no presenciales durante la crisis del COVID-19, los estudios en este sentido se han expandido de manera mucho más amplia.

Vera (2016), que coincide en gran parte con lo planteado por Arango, reconoce los memes scomo un recurso de conexión estudiantes-usuarios. Si el objetivo de su uso es el aprendizaje en lenguaje, puede contemplarse para el aprendizaje de componentes lingüísticos, las habilidades de lectoescritura y los sentidos narrativos. Por su parte, Beltrán (2016) destaca su utilidad para introducir o reforzar conceptos (y también para recordarlos después), para utilizarse como herramienta informal de evaluación de competencias, así como para propiciar entornos de motivación.

Wells (2018) indica que una de las habilidades que pueden trabajarse en estos procesos de aprendizaje es el pensamiento crítico. Frente a problemáticas relacionadas con la vida de hoy (como la posible dependencia tecnológica, la infoxicación, el estrés o ansiedad asociada a los dispositivos, el refuerzo de mecanismos de control o vigilancia, etc.), el autor concibe este tipo de materiales para el abordaje de debates y consensos desde la reflexión y valoración de componentes subjetivos y objetivos de la realidad. Entre los procedimientos concretos que se pueden trabajar, menciona: identificar información o afirmaciones poco rigurosas, evaluar las informaciones socializadas, asimilar y justificar ideas, reconocer sesgos o supuestos y alcanzar conclusiones a partir de la interacción con diferentes enfoques y fuentes.

Lo más relevante, pues, es comprender estos memes como herramientas para potenciar diferentes estrategias de aprendizaje, capacidades de los estudiantes y discusiones en torno a las actitudes individuales y colectivas, presenciales y conectadas online: lo importante no es el material en sí, sino qué se enseña con estos memes y cómo se dimensiona su uso didáctico (Gagliardi, 2020).

Entendido, así, como estrategia innovadora de enseñanza-aprendizaje y de conexión de ambientes formales, informales y personales desde lo tecnológico y lo visual, será un material ideal para nuevas propuestas y metodologías de la educación-red. Por ello, se puede considerar como recurso para la puesta en marcha de pedagogías emergentes, que son conjuntos de estrategias que entrelazan el capital comunicativo, creativo y colaborativo de los medios contemporáneos desde proyectos dinámicos. Entre otros, Gros (2015) y Adell y Castañeda (2012) son algunos de los autores que desglosan los términos en los que estas pedagogías emergentes construyen nuevos modos de entorno y experiencia educativa desde las características culturales actuales. Los memes digitales concuerdan, en primer lugar, con las guías principales que proponen estas pedagogías: la flexibilidad, la multidimensionalidad, la transdisciplina, la acción en red y la experimentación. De la misma manera, y para empatar con sus fundamentos, el meme digital puede actuar desde los siguientes postulados:

1. Apoyar un aprendizaje permanente, como material disponible, accesible y cotidiano.

2. Aportar desde un carácter dinámico a aprendizajes multimodales y multidireccionales.

3. Fomentar la apertura a distintos modos de conocimiento, respetando las posibilidades en los vínculos comunicativo-subjetivos.

4. Acompañar el rol de prosumidor desde el transmedia, la creatividad distribuida y la participación web.

5. Promocionar procesos de aprendizaje autorregulado, por sus posibles conexiones con lo afectivo, los procesos estimulantes y los bagajes individuales.

6. Fomentar aprendizajes complejos por su adaptabilidad, sus formas híbridas y las conexiones entre lo académico y lo emocional.

7. Sostener diseños de aprendizaje planificados desde la flexibilidad y adaptación a las características concretas o situadas de cada contexto.

Conclusión: Potencias del meme de Internet como recurso en procesos educativos

Las formas de integrar el meme dentro de un proceso educativo serán ilimitadas, pues cualquier evento o cápsula cultural en relación con los medios tecnológicos puede tomarse como punto de partida para abordar análisis y experiencias colectivas. Se puede señalar que la mayor potencia del meme digital como recurso de aprendizaje, enseñanza y conocimiento será su adaptabilidad a distintos escenarios, objetivos y disciplinas.

Atendiendo al desarrollo anterior, se distinguen tres bloques en los que dividir sus posibles funciones. La primera sería su dimensión como indicador cualitativo de la experiencia, como dispositivo para el encuentro entre subjetividades. Esta promueve de manera transversal la conexión entre los ámbitos formales e informales, siendo también mediador de vivencias de los estudiantes. En este caso, el meme facilita ambientes de aprendizaje creativos, lúdicos y estimulantes. La segunda sería la del meme como recurso para desarrollar o impulsar determinadas habilidades cognitivas, habilidades de manejo del mundo digital y habilidades socioculturales para el conocimiento de fenómenos de la realidad. La tercera será la de promover distintas actitudes dentro del contexto de aprendizaje. Actitudes como la creatividad, la curiosidad, el respeto, el pensamiento crítico, la participación lúdica, la comodidad y familiaridad en ambientes académicos y el humor. En este sentido, se relaciona con formas detonantes de la motivación como la sorpresa, el extrañamiento, lo coloquial o entretenido, la ruptura de rutinas o el gancho para despertar interés sobre las situaciones o las temáticas.

Con todo ello, se puede concluir que el meme de Internet, como herramienta en procesos de aprendizaje, aprovecha sus capacidades de hibridación y adaptabilidad para unir los ambientes y experiencias de la actual época hiperconectada desde la convivencia entre lo vivencial, distendido y cotidiano con las lógicas del mundo-imagen remix y el folclore digital.


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