Cuatro poemas de Jesús Rivera

Jesús Rivera

BRENDA	

[Dedicado a la escritora mexicana Brenda Navarro]
								
Un soplo de aire fresco, una
forma de escribir sencilla y
directa, otra manera de comunicar

Una chica joven, con 
desparpajo, que nos cuenta
historias hirientes, sufrientes

Procedente de un país en llamas,
reivindica otra manera de estar
en el mundo, de mezclar las letras

Literatura de altos vuelos sin 
pretenderlo, vocera del desarraigo,
visibiliza la xenofobia sin estridencias

Vuela en medio de la denuncia social
y el drama familiar, que es cotidiano,
interiorizado, naturalizado y asumido

Resulta una feminista sin bandera,
poner sobre la mesa la violencia que
de forma subterránea hay en cada casa

Cuestiona la solidaridad grupal, aunque
no la desdeña, desmitifica el amor filial,
y entre hermanos, sueña otros mundos

Aborda el suicidio con calma, sin aspavientos,
bordeando la culpa judeocristiana y examinando
los prejuicios alrededor de este fenómeno

Exuda amargura y vergüenza cuando el
narco aparece en escena y la violencia ya no
subterránea sino absolutamente explícita


EL CORRECAMINOS							

Se le ha visto en el parque,
junto a los niños, también
alguien alertó de su presencia
en el bosque al lado del río, 
alguien se encontró con él 
en la esquina de una calle,
de madrugada, cuando solo
había borrachos en la ciudad,
te observa con ojos saltones,
emite un graznido, como si 
fuera un grajo y se va corriendo
visita diferentes lugares, saluda
a personas de todas las clases 
sociales, no ataca, no hace daño
a nadie, solo corre, sin destino,
sin rumbo, sin dirección, corre,
por el mundo, el planeta, la 
pobreza, las chabolas, la desigualdad,
el maltrato, la tiranía, la guerra,
corre, corre sin parar, con esas patas
finas y largas, ese pico puntiagudo,
corre para no sentirse solo, corre
para no sentir que está desubicado,
corre en busca de paz, una paz que
no llega nunca, corre por todo lo
que dejo atrás, corre por los muertos,
por los que ya nunca verá, corre por
los libros no publicados, los discos 
no editados, corre por los hijos que
no tuvo, corre sin pausa, a intervalos,
realizando esprints con solo unos 
minutos de descanso, corre mientras
piensa, corre mientras llora, corre
mientras grita, corre, corre, corre


CORMAC MCCARTHY						

Violencia, dureza, una América,
que, no por conocida, resulta 
menos sufriente, seres agónicos
que buscan satisfacer su ira con
los demás, una tierra yerma llena
de cadáveres que esperan ser 
devorados por los buitres leonados,
una estela de batallas en el horizonte,
plumas de águila en el sombrero de
de un vaquero que perdió su vida 

La frontera siempre estuvo presente
en la literatura de Cormac, el México
doliente y peligroso acechaba al gringo
loco y ávido de peligros, bilingüismo 
caprichoso, hospitalidad envenenada,
caballos salvajes y amaestrados campan
a sus anchas en el gran país, sequía 
pertinaz, ausencia de agua, las trampas
de los cazadores están siempre al acecho,
los caminos maltrechos e intransitables 

El mundo distópico de la carretera es
el último universo del gran escritor, 
un padre y un hijo huyendo de la gran
ciudad, repostando en pueblos donde 
se quieren violar a las mujeres y comerse
a los humanos, la vuelta de tuerca que
nadie podía imaginar, una tierra gris y
sombría, tormentas de arena, sangre en
las paredes, persecuciones homicidas, 
las balas rozando tu cabeza y una lágrima
en tu cara


EL PERIODO ESTIVAL EN EL SUR DE MADRID			

El sur de Madrid luce cielo azul,
se vacía la ciudad, pero aun quedan
los guardianes de los barrios que 
cuidan del erial, los viejos bares,
los niños que juegan, al atardecer,
con la pelota, los viejos que pasean,
erráticos, por la mañana, antes de 
que el calor apriete, los perros que 
se muestran orgullosos, para deleite
de sus humanos, proyectos de vagabundos

El sur de Madrid es un volcán sin 
fuego, una carretera pegajosa, que
no deja pensar con claridad, una 
hiena agotada, que solo quiere un
poco de agua fresca para poder resistir
el verano inclemente, una adolescente
con dudas que se mantiene a duras
penas de puntillas en unos zapatos de 
baile, un yonqui rehabilitado que solo
bebe liquido isotónico y coca-colas 

El sur de Madrid es un equipo de 
fútbol, luchando por no descender de
categoría, una minifalda que insinúa
los secretos de la piel, un vestido 
abierto por la espalda, que trastoca
los sentidos, un corredor que suda
para conseguir su tiempo récord, un
coche con las ventanas abiertas y 
música de Rosendo Mercado, un 
tatuaje de un corazón rojo latiendo